Tertulia 22
febrero 2023.
Meridiano
de sangre de Cormac
Mckarthy.
Recordemos que dejamos un único libro para leer en este mes,
dada la densidad que tenía Meridiano de sangre, y además el que había quedado
segundo “La historia prohibida de América” de Darío Fo, era muy difícil de
encontrar y ni nuestro amigo Floro había podido localizarlo en los canales
telemáticos para enviárnoslo.
Esta vez nos faltó Olga. Paloma se retrasó un poquito y
acudió a la cita aunque un poco débil por un catarro continuado. Bueno, Trini y
Francisca disfrutaron de lo lindo comentando los libros comunes que habían
leído fuera de los prescritos en la tertulia. Hubo que llamar al orden para
empezar a comentar Meridiano de Sangre una vez que hubo llegado Paloma.
Estábamos muy cómodamente sentados en el Pando, y como éramos
pocos no consideré necesario llevar un orden de palabras, que en general nos lo
saltamos siempre. Así que los comentarios fluyeron, según consideraban oportuno
intervenir, y una cosa llevaba a otra de forma muy intuitiva y desordenada. Yo
tomé notas y ahora intento darles un orden y una coherencia, que me está
resultando difícil.
El relato ha sido tremendo, por no decir tremebundo.
Violento, monotemático, densísimo. Difícil de leer por varios motivos: frases
muy largas, cargadas de metáforas, vocabulario extenso, traducciones no del
todo correctas.
La violencia está presente en toda la novela. Con un tono
monocorde, monótono, sin altibajos nos va contando la marcha de un grupo
variopinto de hombre a cada cual más desalmado, salvaje y falto de empatía, en
la frontera Sur de USA, lindando con Méjico.
El mosaico de individuos se compone de unos soldados
desertores, un viejo un blanco y un negro que se llaman igual Jackson, destaca
sobre ellos la figura del llamado Juez. A veces parece el jefe de la banda, por
su peculiar aspecto físico, y por las peroratas que suelta. Entre todos ellos
el único que suscita alguna simpatía al lector es al que llaman “el chico”, el
más joven al que se le presupone algo más de humanidad.
La naturaleza por donde campan es tan árida como sus
personas. Desiertos, roquedales, lodazales, tierras pantanosas, cieno, barro,
Todo un entorno hostil. La misión de esta banda de seres dispersos es el
exterminio de indios. Ellos lo amplían al exterminio de mejicanos y luego a la
muerte de todo aquel que se cruce en su camino, sea hombre, mujer o animal.
Aun así la narración abunda en descripciones poéticas de
algunos lugares más benignos, al lado de algún río, o en la belleza de las
noches del desierto. Las descripciones son magníficas.
En algún momento el autor los llama filibusteros terrestres,
comparándolos con los filibusteros del caribe que atacaban las posesiones
españolas, aquí atacan a los mejicanos cercanos a las zonas de mar. Desde el
Este, llegan al Pacífico. Es una conquista del Oeste, posiblemente bastante más
cercana a la realidad que la que nos han contado las películas de Hollywood,
donde abunda la épica en contraposición a este relato en el que abunda la
barbarie.
Es llamativo, la falta de alguna autoridad competente, algún
vislumbre de gobierno, algo en fin que nos indique que es el siglo XIX, y un
país constituido con Constitución que son los Estados Unidos.
Los personajes representan la idea americana del sálvese
quien pueda.
No
tienen ni siquiera el más mínimo afecto entre ellos. La violencia va “in
crescendo” hasta llegar a matarse unos a otros. El único que se salva es el
juez.
El narrador, omnisciente en todo momento, nos va desgranando
esta Odisea por la frontera sur de USA
en un tono tan pausado que contrasta con la violencia de las acciones que se
describen. El relato parece no avanzar.
El supremacismo, el individualismo, la violencia, el afán de
poder, la avaricia etc. se observan a lo largo de todo el relato, y constituyen
el alma y el germen de la mentalidad estadounidense. El juez, único
superviviente del grupo, recalca esta idea supremacista americana con sus
continuas referencias bíblicas, con las que justifica sus acciones.
Como este personaje es tan peculiar y tan estrafalario
Francisca ha hecho un dibujo con las características que se van enumerando en
la novela: muy alto, blanquísimo, albino, de cejas y vello blanco, calvo, ojos
inmensos azules, va casi siempre desnudo.
Jose nos informa que esta obra, junto con el autor se
consideran de las obras cumbre estadounidenses. La biografía del autor es muy
curiosa porque es autodidacta de origen irlandés y sin demasiada relación con
el mundo literario. El nombre Cormac Mckarthy lo escogió de la mitología
irlandesa. Es autor del libro “No es país para débiles” de donde sale la
película “No es país para viejos” de Bardem. Y también de la novela “La
carretera” llevada también al cine con Viggo Mortensen.
Terminamos la reunión, no sin antes haber acabado con nuestra
botellita de vino y las raciones correspondientes. Deseando que Olga se
incorpore con tranquilidad a la siguiente tertulia que será el jueves 23 de marzo
del 2023 en el Pando.
Los libros elegidos han sido:
La buena suerte, de Rosa Montero y Fin, de David
Monteagudo.




