jueves, 29 de junio de 2023

Tertulia de Paloma. 21 de junio 2023

 

Tertulia de Paloma. 21 de junio 2023

Tea Rooms y De Barcelona a la Bretaña francesa, de Luisa Carnés.

Bueno, como recordaréis la tertulia fue en mi casa. Lo propusimos así porque a parte de ser la última tertulia de este curso, queríamos celebrarla con las botellas de vino de Cigales que nos había regalado Susana en nuestro viaje a Valladolid. Así que, como podéis recordar, la reunión fue un despiporre que de lo que menos se habló fue de literatura.

A pesar de que dije que no trajerais nada, como mucho algún dulce, como es de suponer no me hicisteis ni caso y allí nos encontramos con cosas muy suculentas, como la tortilla, los bocaditos, la empanada amén de lo que habíamos preparado Jose y yo para el convite. El apartado de los postres viene después que no tiene desperdicio.

La alegría fue contar con la presencia de Olga, siempre tan animosa a pesar de los chutes que le están metiendo pero que los está sobre llevando muy bien. Faltó Alba que tiene ya un pie puesto en Chicago, o más bien un ala del avión que la lleva a USA. Esperamos que se incorpore para septiembre.

Bueno pues con estos mimbres y con una botella del clarete Cigales abierta desde el principio y con urgencia de beberla pronto para que no se calentara, intenté dar alguna nota de comentario literario a la tertulia.


TEA ROOMS, MUJERES OBRERAS de Luisa Carnés

Comenzó Trini exponiendo sus opiniones sobre la novela. La lectura se le había hecho muy amena, dinámica y fácil de leer. Le llamaba la atención la crítica que hace a la religión y a la explotación laboral de las empleadas. Al igual que expone la falsa moralidad y da unos principios del feminismo.

La novela, al transcurrir al principio de los años 30, toca todos los aspectos de una sociedad en crisis económica, que se ensaña con las familias pobres y, sobre todo, con las mujeres. La protagonista Matilde, alter ego de la escritora, nos presenta un panorama tan realista como desolador a través de los personajes que pasan por la cafetería-pastelería, de ahí el nombre de Tea Rooms.


Las protagonistas están cada una definida en su forma de ser y presentan las opciones de la mujer en esas fechas. Unas con empleos de sueldos miserables donde el miedo a perderlos les hacía ser totalmente sumisas a los horarios y las imposiciones del ogro (dueño). Otras en un matrimonio que también implicaba una sumisión perpetua; algunas en la prostitución, que en un primer momento puede ser una salida menos mala pero a la larga implica la enfermedad y la degradación. Ante estas posturas, Matilde ofrece los primeros atisbos del feminismo de una mujer independiente.

Se ve toda la problemática social, la huelga, la presión del dueño para que no se haga, el miedo a perder el trabajo... También la mojigatería y falta de libertad personal tanto por la miseria de las familias como por las convenciones sociales. Los amores de Laura terminan en la muerte de la joven por un aborto clandestino.

Toda la problemática social pasa por sus páginas. Como la historia de Fabriccio, el joven italiano hijo del panadero amigo de Matilde, asesinado en Italia por la policía, una vez detenido por revolucionario. Son historias tristes como lo era el mundo en esa época. Rusia se veía como un modelo a seguir. La protagonista comenta que en ese país se había conseguido la educación para todos, la sanidad para todos, la jornada de 8 horas y la cultura gratuita. En esos momentos ningún país europeo tenía esas ventajas.

Se insiste en la novela en el conocimiento, los estudios y la cultura como base de la independencia de la mujer.

Como técnica literaria utiliza mucho el monólogo interior, por el que vemos lo que va pensando la protagonista, Matilde, pero también es utilizado para mostrarnos la sicología de las demás empleadas. Los diálogos son muy fluidos y el vocabulario muestra las vivencias y cultura o falta de ella de los personajes.



Es una buena novela, dado que la autora Luisa Carnés, era totalmente autodidacta. No había podido estudiar por pertenecer a una familia pobre y había avanzado y llegado a ser una escritora y mujer de renombre gracias a su esfuerzo.

 


DE BARCELONA A LA BRETAÑA FRANCESA (MEMORIAS DEL EXILIO) de Luisa Carnés

La obra es tremendamente triste. Luisa Carnés nos cuenta cómo fue su salida de Barcelona ante el caos provocado por la llegada inminente de las tropas de Franco a la ciudad. La visión de miles de españoles huyendo hacia Francia, con sus pocas ropas, cargando con los ancianos y los niños, despavoridos ante lo que se les avecinaba, es una de las estampas más tristes de nuestra historia.

Era febrero. Con frio y Lluvia. Parada en Figueras, sede del último gobierno provisional. Todas las penalidades habidas y por haber. Va haciendo un recuerdo y enaltecimiento de todas aquellas personas que han luchado en la contienda contra el fascismo salvaje que gana la guerra. Recuerda emocionada la lucha de las mujeres y la de los jóvenes revolucionarios que dieron su vida por una España mejor.

Hace un recuerdo de los maestros mandados por el gobierno republicano para que alfabetizaran a los soldados en las trincheras, “milicianos de la cultura” se les llamó, y entre ellos estaba mi padre, maestro republicano. Esta actuación pone de manifiesto la idea republicana de dotar de cultura al pueblo para que luchara por sus derechos y libertades. Al contrario que Franco y sus secuaces que mantuvo al pueblo en el analfabetismo. Tuvimos la discusión sobre la labor similar que hace hoy en día la televisión para mantener a las masas en la brutalidad y la ignorancia y favorecer al poder establecido.

La escritora se indigna ante la pasividad y el desprecio que recibe ella y los otros españoles de la población francesa, en esos momentos gobernada por un gobierno derechista, que entregará Francia a Hitler.

Fueron unos 500.000 los refugiados españoles metidos en los campos de concentración del Sur de Francia. A ella y un grupo más de mujeres las llevaron hacia el Norte, en la Bretaña francesa, para alojarlas en una residencia con disciplina militar, pero aún así fueron unas privilegiadas.

Habla de los agentes infiltrados por el salvaje dictador Franco entre los refugiados españoles y del engaño de esa falsa amnistía del dictador que supuso la muerte para los que volvieron.

En éstas estábamos cuando llegó José Carlos, para participar, sino en la discusión sí en la celebración. Celebración y alegría que eran necesarias para poner freno a tanta tristeza como destilaba el libro del exilio. Así que abrimos otra botella, no sé que número hacía, y brindamos por estar juntos y porque Olga pudiera estar con nosotras.

Olga nos confesó que había sido su cumple y nos había traído una tarta. Me encargué de poner las correspondientes velitas y la llevé al comedor donde cantamos el consiguiente cumpleaños feliz, con la dulzura y refinamiento que nos corresponde, es decir, a grito pelao, que es como nos gusta manifestar nuestra alegría.

Y aquí entra el apartado de postres: tarta de chocolate, empanadillas dulces de chocolate, brownie casero, bocaditos de nata, galletas y bombones. No faltaba de na.

Pues nos los comimos mientras decidíamos los libros para septiembre. El tema era el teatro. Quedaron finalistas: Un tranvía llamado deseo de Tennessee Williams; Prohibido suicidarse en primavera de Alejandro Casona y El burlador de Sevilla de Tirso de Molina.

Próxima reunión: miércoles 27 de septiembre de 2023.  Tema: los animales

jueves, 15 de junio de 2023

VIAJE A VALLADOLID. 10/11 JUNIO 2023

 

VIAJE A VALLADOLID. 10/11 JUNIO 2023

Hemos ido en el coche antiguo de Jose Antonio porque era el más cómodo. Así las tres que íbamos en los asientos de atrás, Trini y las dos Palomas, teníamos suficiente espacio para movernos y estirar un poco las piernas. Francisca y Jose en la delantera. El viaje, rápido y sin novedad, por el chofer tan competente. 

Al llegar llamamos a Susana para darle la dirección del Hotel Zentral Parque y quedar con ella en algún sitio de la ciudad. Nuestra amiga se apresuró en pasar en coche por el hotel y dejarnos en recepción unas botellas de vino clarete de Cigales, que recogimos más tarde. Es que la generosidad de Susana es proverbial. Está en todo pensando en los demás.

Quedamos con ella y con Cesar media hora más tarde en la plaza de Zorrilla. Tuvimos que cruzar un frondoso parque, Campo Grande, con presencia de pavos reales, para llegar hasta allí. La plaza con enorme fuente, estatua de Zorrilla y el nombre de la ciudad en grande y cubierto de verde fue lo primero de toda una serie de monumentos que íbamos a ver en los días posteriores.

Encuentro con Susana y Cesar. Primeras fotos con la estatua de Zorrilla, la fuente, el nombre de la ciudad y, al fondo, la fachada de la Academia de Caballería (advierto a las lectoras que los nombres de los edificios y las fachadas los tengo un poco revueltos por lo que no será extraño que más de una vez meta la pata). Seguimos hacia la plaza Mayor donde tenían puesta la feria del libro. Después callejeamos con nuestros anfitriones que nos fueron enseñando los sitios de las mejores tapas del lugar y así pudimos degustar entre otros, pinchos de oreja, tan buenos que la oreja ni se notaba, albóndigas, bocaditos de jamón, torreznos y otras tantas delicatessen, acompañadas del vino de Cigales, fresquito y que como entra tan bien perdimos la cuenta de cuantos llevábamos. Entre copa y copa nos dio tiempo para visitar la casa de Cervantes, reproducción de una casa del siglo XVII, con sus muebles, sus cocinas, y sus enseres.

También vimos una exposición de dibujos de los grandes artistas del siglo XX, Picasso, Dalí, Max Ernst, Giacometti y otros tantos que no recuerdo, pero no menos importantes. Era una donación de Françoise Gilot, una de las mujeres que tuvo Picasso, pintora y con la que mantuvo buena relación toda su vida. Muy interesante. Pasamos también por la plaza de España donde estaban recogiendo los puestos del mercado de verduras.

Cesar nos iba enseñando los principales monumentos de Valladolid. Catedral vieja, fachada de la Universidad, San Gregorio, San Pablo, etc. Estaban cerrados o a punto de cerrar así que los dejamos para el día siguiente. Nos metimos a un sitio de tapas exquisitas, de diseño. Yo pedí algo como un tigretón, compuesto de morcilla, queso y alguna cosa más que no recuerdo, envuelto en una masa de burrito mejicano, que estaba buenísimo. Fuimos también al Casino, un sitio tranquilo y bellísimo. Muy contentas y felices estábamos, pero se nos impuso una dura realidad. Eran las 5,30 y no podíamos con nuestra alma, (ni con nuestro cuerpo). No tuvimos más remedio que reconocerlo y ante la sorpresa de nuestros anfitriones les comunicamos que teníamos que volver al hotel para descansar un rato. Así lo hicimos, reanudando la marcha por Valladolid a las 7.

Susana y César nos llevaron a ver algo que no hubiéramos creído que pudiera estar en Valladolid, una galería modernista, pasaje Gutiérrez, al estilo de las que hay en Paris, con todo el pasaje cubierto por techo de maderas y cristales muy de art decó, al igual que todos los establecimientos, esculturas, como la del cuento de Pablo y Virginia o de Mercurio, lámparas, etc. Todo precioso, muy bien cuidado y restaurado. Por lo que nos contó Susana había sido abandonado durante más de 50 años y la restauración comenzó en los años 80. Le han sabido sacar adelante y hoy es de las cosas más sorprendentes de Valladolid.

La visita a la exposición de dibujos donación de Françoise Gilot creo que tiene lugar en estas horas y no por la mañana. Bueno vosotras sabréis ubicarla. Seguimos recorriendo la ciudad. La catedral Vieja, con esos muros a medias de hacer, después de haber empezado por los pies, para terminar en la cabecera de una iglesia ya construida. Parece que el encaje de los dos edificios no se les dio bien y así lo dejaron, con los muros vistos desde el exterior, un poco caóticos. Las fachadas de Gótico isabelino de algunos edificios son un prodigio de cresterías y encajes de piedra. El estilo Renacimiento de la fachada de la Universidad, hoy facultad de Teología, y la iglesia de cúpula de gallones de Santa María la Antigua son edificios magníficos. De todo esto podréis recordarlo mejor viendo las fotos, porque a mí la memoria como vais comprobando me falla.

Seguimos tomando algunas tapas, con un Valladolid lleno cual Madrid en viernes, pero a pesar de todo conseguimos sentarnos para cenar en El Herrero. Eran más de las 10, pero nos atendieron con amabilidad y premura. De la cena recuerdo unas mollejas de cordero, que a mí me gustaron muchísimo y que a otras de vosotras nada. Cada uno que recuerde lo que comió. Todo fue rico, abundante y variado, incluidas las ensaladas. Llegados a este punto, casi las 12 de la noche, nos pusimos caminito al Hotel acompañadas de Susana y Cesar de los que nos despedimos a la entrada del parque agradeciéndoles todas su generosidad y cariño que nos habían mostrado.


Como dato curioso a mis queridas tertulianas os diré que había observado durante el recorrido que por más que César, gran conocedor de los edificios y el arte de Valladolid, quería darnos información sobre los que estábamos viendo, le era prácticamente imposible. Las interrupciones, preguntas, desvíos de la conversación, opiniones, etc. eran continuas por parte de las oidoras, impacientes por saber más o por querer saber otras cosas o por sabe dios qué, pero que no había forma de que César completara una explicación. Vamos, más o menos, como en la tertulia… Bueno, pues así somos y qué bien lo pasamos.

           
            A la mañana siguiente después del desayuno, Nos dispusimos a ver lo que traíamos ya previsto: El museo Oriental, el museo de Escultura, y la casa de Zorrilla.

El Oriental estaba cerca del Hotel. Fuimos andando y tuvimos que aguantar una filípica de una tonta del culo, sobre su idea de que los jubilados deberían pagar más que los demás en los museos porque son los que más dinero tienen. Pasada la puerta de esta joven cancerbera, que no es la encargada de dar las entradas, sino el hombre que vimos después que debe ser el más longevo de los agustinos, puede ser unos ciento y pico de años, que tampoco nos enteramos de lo que decía o quería decir. Bueno, las salas y los objetos expuestos traídos por los agustinos de China, Japón y Filipinas son de los mejor que se pueda ver en España. Todo son piezas únicas a cada cual más bonita, más lujosa, más interesante. Creo que Francisca hizo fotos de esculturas, piezas de marfil, abanicos, kimonos, etc. Era como para pasar varias horas, pero había que aligerar.


Tomamos un taxi, mejor dicho, dos, para ir al centro de Valladolid. Allí entramos al museo de Escultura, con la obra de Gregorio Hernández y toda una recopilación que han hecho de las mejores esculturas de imagineros españoles desde el Románico hasta el siglo XVIII. Está la Magdalena de Juan de Juni que sale en todos los libros de arte. Amén de otras imágenes menos conocidas, pero igual de interesantes de Berruguete, Pedro de Mena, y vírgenes con niño de autores desconocidos, etc.

Tuvimos que correr porque teníamos hora para ver la última visita guiada de la casa de Zorrilla. Llegamos a tiempo y pudimos dar un paseo por el pequeño jardín, muy bien conservado y muy apetecible porque hacía un calor de verano, y darnos una sorpresa con el “Quién va”, que suelta la figura de bronce de la entrada. Muy amena la visita. Muy bien explicada. La joven guía se recreó en contar tanto la historia de la casa, el nacimiento de José Zorrilla en ella, la vida de sus padres, y, en general, la vida de la burguesía en la ciudad de Valladolid durante el siglo XIX.

Los objetos curiosos de la casa, la pajarera en el recibidor, la cocina de arriba, la cama y el dormitorio pequeños, el salón con las lámparas, los quinqués, los sofás isabelinos del salón de las visitas, etc. Y también la corona de laurel sobre un cojín, única superviviente de las diversas coronas de laurel que se le dieron en vida y que al final de su vida las regaló o vendió porque aparte de feas, mamotretos e incómodas de guardar no le reportaron ningún beneficio económico, cosa que hubiera agradecido más.



Era obligado comer algo antes de salir hacia Madrid y los restaurantes estaban bastante llenos. Encontramos uno con una terraza aceptable en la que no iba a dar demasiado el sol y ahí nos sentamos. Para nuestra sorpresa, en un momento de viento tuvimos que sujetar la sombrilla porque se elevó peligrosamente del pedestal. Parecía que habíamos conjurado el peligro y comimos las raciones, ni buenas ni malas, un poco escasas, que nos pusieron cuando los de la mesa de al lado se levantaron rápidamente para sujetar su sombrilla que, esta sí, se había salido del soporte.  Ni cortos ni perezosos los dueños decidieron recoger todas las sombrillas, para evitar males mayores y nos dejaron a pleno sol, sin posibilidad de decir ni mu. Afortunadamente vino una nube y nosotras terminamos pronto, pagamos y salimos hacia el Hotel.

En la vuelta, confiando en nuestro chofer, estuvimos un poco adormiladas, tranquilas, felices por haber visto a Susana que se está amoldando a su nueva vida y por haber pasado el finde de esta manera tan agradable, conociendo una ciudad que merece la pena conocer y acompañadas por nuestros excelentes anfitriones.

 

 

sábado, 3 de junio de 2023

Tertulia. 23 mayo 2023. La modista de la Reina de Catherine Guennee y Vestid, vestid malditos de Monserrat Valls y Juan Genovés.

 

Tertulia. 23 mayo 2023.

La modista de la Reina de Catherine Guennee y Vestid, vestid malditos de Monserrat Valls y Juan Genovés.

Siento la tardanza, compañerXs, pero he tenido la cabeza muy agitada estas últimas semanas y no me he podido centrar en el resumen de nuestra reunión.

Para empezar, echamos de menos a nuestra querida Olga que por su enfermedad no puede asistir de momento a nuestras charlas. Por teléfono me dijo que no quiere descolgarse de la tertulia y haciendo un esfuerzo había leído “Vestid, vestid…”. Le resultó simple y en cierto modo simpático, pero no estaba para mayores disquisiciones.

Alba está reorganizando su vida, después de la muerte de su madre, y ya sabe que nuestro grupo está abierto y deseando acogerla para cuando lo desee.

LA MODISTA DE LA REINA de Catherine Guennee.

Relato muy sencillo, basado en la visión de la modista Rose creadora de los vestidos y perifollos de María Antonieta. Aunque la autora manifiesta que ha pasado muchos años investigando la vida de Rose, el relato le ha salido simple, sencillo, lineal. Es interesante la investigación y descripción de los llamados, “poufs”, creaciones de esta modista que rememoraban cuestiones de la actualidad francesa y eran llevados en la cabeza de la reina y de la nobleza en forma de despampanantes peinados, de gran altura con elementos incluidos que recordaban el suceso que se quería resaltar.

El relato lineal, no describe, ni la época, ni los caracteres, ni las situaciones concretas en ese periodo tan convulso de la Revolución Francesa. La narrativa no tiene ninguna intensidad emocional y toma el mismo tono para la descripción de un vestido que para las ejecuciones en la plaza.

Siendo Rose la protagonista y supuesta relatora de la novela, nos informa de que como excepción ella aprendió a leer y escribir, lo que le facilitó el camino en su ascenso social hasta llegar a Versalles y para ser la modista de la reina. La autora da algunas pinceladas más sobre la nobleza versallesca: por boca de Rose sabemos que son presumidos, despilfarradores, maledicentes… en fin, un atajo de vagos y, sobre todo, lo que más le afecta a Rose protagonista de la novela, malísimos pagadores. Debe llevar a cabo una auténtica persecución para que paguen sus encargos de vestimenta que con tanta facilidad y alegría le hacen. Esto ocurría ya antes de la Revolución, así que siguió ocurriendo en el exilio dorado que muchos de estos nobles tuvieron en Inglaterra, o en cualquier otro país, en donde siguieron haciéndose lujosos trajes, pero no pagándolos.

Fue creadora, esta modista, de los primeros trajes que resultaban cómodos ante un embarazo. Así surgieron las llamadas levitas femeninas que liberaban a la mujer del corsé. Acostumbrada a los vestidos rocambolescos de la reina, al final de su vida abomina de las nuevas modas que liberan a la mujer de tanto corpiño y miriñaque y que imitan la simplicidad de las túnicas romanas.

Salen muchos personajes reales, aparte de los reyes menciona a varios nobles, condes, condesas, antiguas amantes de los reyes. De los españoles sale no muy bien parado el conde de Aranda. Rose es la modista reclamada por todas las cortes europeas, por tanto, puede hacer algún comentario de cada una de esas cortes; pero la autora no debe tener mucha información o no se quiere desviar porque la verdad no hay ninguna aportación significativa, ni siquiera de María Antonieta. De pasada menciona que tuvo dos hijos y que el mayor murió en la Revolución. Sobre la adopción de un tal Creuze no se sabe si es una invención o es real.

Como en cualquier periodo, los cotilleos, maledicencias, calumnias y bulos se extendían entre la nobleza y las clases populares. Aquí refleja los cotilleos de las modistillas de su tienda, con las que mantenía una cierta distancia que muestra el desclasamiento de Rose.

Es interesante cuando nos habla del cambio en las telas. Los dibujos pasaron de estar tejidos a estar impresos, con lo que facilitó su elaboración. La técnica venía de la India y por eso se llamaron indianas y han estado vigentes hasta el siglo XX.

 

 VESTID, VESTID, MALDITOS de Monserrat Valls y Juan Genovés.

Son dos autores los creadores de esta novela. Para el refrito que les ha salido, con uno hubiera bastado. Tal vez se repartieran personajes de los innumerables que aparecen, pero todos están cortados por el mismo patrón de folladores y folladoras impenitentes y obsesos, por lo que hubiera bastado con que el narrador fuera uno. La simpleza con la que están tratados todos los participantes en esta tragicomedia erótico policiaca (no sigo escribiendo denominaciones) no merecía el esfuerzo de dos personas. Eso sí, es erótica que te cagas. Ahí radica su cierto encanto. Pero para eso no hubiera sido necesario meter asesinatos por doquier. Si el título hubiera sido “Follad, follad malditos”, hubiera sido más apropiado y no la hubiéramos elegido como tema de la moda.

Por cierto, del mundo de la moda no da muchos datos. Los y las modelos se dedican a enrollarse entre ellos y con el lucero del alba y ponerse a fornicar en los sitios mas insospechados. Intercalando entre estos ratos algún que otro asesinato. Al final, se hace el guiño al lector al ser la asesina la persona más insospechada y con la originalidad de que el misterio no se resuelve dentro de la novela. Solo los lectores nos enteramos de esto y de que todo está producido por una persona celosa y desequilibrada. Es el amor loco de las novelas románticas, aquí llevado al extremo con la muerte de los dos amantes.

Intentan los autores dar un toque futurista complicando y confundiendo más al lector pues parece que describen un mundo del año 2023, en el que no hay libros, (es un recuerdo a Fahrenheit) y tampoco hay bancos. Parece que los hologramas están a la orden del día, pero no han previsto los móviles. En fin, han corrido un riesgo innecesario que no les ha salido muy bien.

Pero la crítica mayor a esta novela es la multitud de personajes que salen, sin que el lector sea capaz de distinguir a unos de otros. En este sentido Jose apunta que cada uno, cuando aparece en su capítulo correspondiente con su nombre, va dando su versión de los hechos ocurridos y eso es lo que hace que la narración vaya avanzando. Puede en ese sentido tener una estructura original, que no quita para que lo demás sea bastante caótico.

Los problemas de la anorexia no pueden faltar en una narración que habla o debería hablar del mundo de la moda. Tampoco falta la referencia a los campos de exterminio judíos, que también es común en cualquier novela desde mediados del siglo XX, venga o no a cuento. Aquí es la abuela de la asesina la que estuvo allí. El gen psicótico (que diría el neonazi de Vallejo-Nájera) se debió trasmitir de madres a hijas. En fin, una ensalada de temas, algunos más interesantes que otros, metidos de forma un poco forzada entre relación sexual y relación sexual (no voy a decir folleteo otra vez para no quedar grosera).

Son continuas las referencias al cine, empezando por el título imitando el célebre Danzad, danzad malditos de Sydney Pollack. También, las referencias a las exposiciones y el mercado de las obras de arte. Los lugares que menciona son emblemáticos del mundo cultural del siglo XX: Venecia, Berlín, Nueva York…

Tiene muchas referencias culturales. Entre ellas a Ortega y Gasset. Los autores son muy cultos eso es innegable, pero la novela les ha fallado. Muestra de ese batiburrillo de temas es la descripción final minuciosa de una receta de albóndigas, otro elemento más que no contribuye a clarificar lo más importante que sería la individualización de los caracteres.



Una vez llegados a este punto, con nuestros vinitos entre pecho y espalda, y comidas nuestras raciones, nos disponemos a elegir los libros para el mes que viene. El tema elegido era Luisa Carnés, escritora insigne y casi olvidada en los años de franquismo por sus ideas republicanas y feministas. Los libros escogidos han sido: De Barcelona a la Bretaña Francesa y Tea Rooms.

La próxima reunión será el 21 de junio, miércoles, en el Pando a las 7.

Previamente haremos el viaje a Valladolid, para ver a Susana el sábado día 10 de junio. Jose Antonio se encargará de las reservas hoteleras y del trasporte. Vamos que conduce él. Queda en duda si Olga puede incorporarse o no según sea su medicación y su progreso.