viernes, 6 de febrero de 2026

Tertulia de FEBRERO. 28 de febrero de 2026. SILENCIO ADMINISTRATIVO de Sara Mesa y HASTA QUE EMPIEZA A BRILLAR de Andrés Neuman.

 

Tertulia de FEBRERO.  28 de febrero de 2026.

SILENCIO ADMINISTRATIVO de Sara Mesa y HASTA QUE EMPIEZA A BRILLAR de Andrés Neuman.

 



SILENCIO ADMINISTRATIVO de Sara Mesa

Nuevamente en el Pando, donde la camarera de los rizos nos recibe con su gran sonrisa. El partido del Real Madrid de hoy nos decidió a buscar un local donde no se reunieran forofos del fútbol y pudiéramos comentar todo con tranquilidad como así ha sido. Podemos decir que las únicas voces que se han oído han sido las nuestras, y bien oídas, porque estábamos solas y como siempre exponiendo nuestras opiniones casi a voz en grito. Pero qué bien que estábamos solas.

Fuimos llegando al local, ya estaban Trini, Alba y Francisca. Trini con la casa de El Espinar hecha, Alba con su familia ya casi instalada en Madrid y Francisca con su revisión médica hecha en plan satisfactorio. Se incorporaron Olga y Emilio, con lo que solo faltaba Paloma avisó que iba a retrasarse un poco por lo que decidimos empezar por el libro más corto para esperar que se incorporara al de María Moliner.

Antes de comenzar Emilio pide muy seriamente que se respeten los turnos de palabra y no nos interrumpamos unos a otros. Cosa en la que muy seriamente también asentimos todos y mostramos nuestro acuerdo y nuestra buena disposición a cumplirlo. Ja, ja, ja, ja, y no me rio más porque llenaría la hoja. A la segunda intervención estábamos todas hablando, tomando la palabra sin pedirla, interrumpiendo al que hablaba y olvidando totalmente nuestra primera intención. Una buena intención que la pondremos en práctica a la siguiente reunión, seguro. Je, je.

Empieza la tanda de opiniones Jose. El libro se plantea como una crónica de lo que hacer cada día para resolver todas las trabas burocráticas para conseguir ese subsidio vital. No es un ensayo, ni una novela, pero nos plantea de una forma muy real las dificultades que tienen que sortear las personas más vulnerables para acceder a ese poco dinero que les evitaría mendigar.

Es increíble que se les pida a las personas sin hogar un empadronamiento ¿¿?? ¡¡Pero si viven en la calle!! Ese es el primer escollo. Luego una cuenta bancaria ¿¿?? Para solucionar estos escollos no hay más remedio que pedir cita por ordenador con la asistenta social: ¿qué ordenador? Y luego, una vez que has dado todos los papeles, si la administración en dos meses no responde es que no te lo han admitido.

Y eso que la narradora, Beatriz, acompaña a la mendiga de su calle, Carmen, a resolver todos los trámites precisos para que le den el ingreso mínimo vital. Coge voluntariamente esa responsabilidad para demostrarse a sí misma que estas personas sin hogar, los mendigos y mendigas, van por la calle, felizmente, sin aceptar las ayudas que el estado les ofrece; que son despreocupados y que en algunos casos prefieren estar así. Eso es lo que pensamos casi todos. Es una forma de mirar para otro lado.

Como siempre, salen a relucir algunos casos en que este subsidio se cobra de alguna forma fraudulenta. Pero el problema mayor son los que lo necesitan y no lo cobran.

Para terminar en la calle, el sitio y la familia donde has nacido es ya un factor de riesgo. Luego las situaciones personales son variadas. Pero lo que nos ha quedado claro es que nadie está viviendo en la calle porque quiere.

Si se es una mendiga el problema es todavía más grave. A los ataques de niñatos neonazis, se une la facilidad de ser violada, cosa que a nuestra mendiga ya le ha ocurrido en un albergue municipal. Los albergues son totalmente inseguros para las mujeres, con camas en hileras en grandes salas sin ninguna seguridad donde las agresiones sexuales pueden ocurrir impunemente.

Lo increíble son las normas para obtener la ayuda: ¡el solicitante tiene que declarar lo que gana pidiendo limosna para que se lo descuenten de la ayuda!

El libro está muy bien escrito y refleja muy bien todo el galimatías de los papeles, las citas, las valoraciones, etc. por las que pasa la acompañante y la mendiga, que al final se queda sin subsidio.

Enseguida nos fijamos en que los y las mendigas, tienen la botella de vino, o le dan a las drogas, y son sucios... pero ¿Quién puede aguantar esa vida sin la ayuda del alcohol o las drogas?

Prácticamente, todos los países de Europa occidental tienen ese subsidio que permite a las personas con problemas tener un techo y comida. Nada más. En España todavía nos escandalizamos por esta mínima cantidad que se ofrece y que en la mayoría de los casos no llega a las personas que lo necesitan porque la administración que en teoría lo concede pone tantas dificultades que al final no llega a casi nadie. Un país como España podría solucionar el problema de la mendicidad o el “sin hogarismo”, como se llama ahora, sin que le supusiera ningún desarreglo en los presupuestos de Estado.

Este libro evitará que los que lo hayamos leído, consideremos que los pobres lo son porque quieren. Son los olvidados de todos los programas políticos porque ellos no votan. Al menos hay que recordarles a todos los partidos que eliminen el “silencio administrativo” de la práctica de los servicios públicos de la administración.

Se dijeron, posiblemente muchas más cosas en los comentarios de este libro que, aunque cortito, nos ha resultado muy interesante. Como digo se debieron decir muchas cosas, pero ya estábamos en plena exaltación literaria y no podía tomar nota, y a veces no oía bien lo que decíais.

Llegó nuestra primera ración con nuestra botella de Rueda que distribuimos con alegría y con alegría la fuimos bebiendo, mientras comentábamos el segundo libro.

 


HASTA QUE EMPIEZA A BRILLAR. Andrés Neuman.

Francisca pide la palabra y cuenta cómo la había impresionado la historia del abandono de María Moliner y su familia por parte de su padre. Supuso una pérdida de sustento y una búsqueda de trabajo por parte de ella para mantener a madre y hermanos. Eso fue siempre una amargura para María Moliner que intentó superarlo en base al trabajo y la superación constante. Si la mujer de Menéndez Pidal fue la primera que llegó a la universidad, ella fue la segunda.

A través de esta narración vemos el despertar de un país y, sobre todo, de las mujeres españolas al mundo de la cultura siendo admitidas por primera vez en un mundo intelectual de donde habían sido excluidas y repudiadas.

Conocemos con María la labor de la Institución Libre de Enseñanza, con el “mismísimo” Giner de los Ríos dirigiéndola y la de María de Maeztu en la Residencia de Señoritas. También sabemos de Menéndez Pidal, Juan Ramón Jiménez, Carmen Conde, Teresa León, Maruja Mallo, Zenobia Camprubí, María Lejárraga y tantas otras con las que tuvo la alegría de coincidir y formar parte en esas instituciones y grupos. Nos cuenta también su pequeña relación con Luis Buñuel, de mote “buñuelo” puesto por los estudiantes.

Es un mundo brillante, esperanzado, alegre, que cortó de raíz el golpe de Estado de los militares ambiciosos, fascistas y traidores, sumiendo a España en 40 años de dictadura, de oscuridad y de ramplonería cultural.

La protección de Dámaso Alonso, aunque no lo menciona explícitamente, debió ser fundamental para que ella, que había mantenido el rango superior en dirección de bibliotecas hasta el fin de la guerra, no terminara fusilada. Al igual que su marido, que todavía había tenido más implicación republicana en el escalafón docente. Se libraron de la muerte y de la cárcel por los pelos, por la posible protección silenciosa pero firme de amigos de derechas. Pero la degradación en sus puestos de trabajo y la rebaja de su categoría profesional fue el mal menor que tuvieron que aceptar, contentos por seguir vivos y poder trabajar.

Para Moliner toda la posguerra es una lucha por la supervivencia, el trabajo, la ocupación de los hijos que se van haciendo mayores y la relación con su marido.

La estructura de la novela se organiza en base a una conversación con Dámaso Alonso, en los años 70, donde hablan de la pérdida de la votación en que María pedía el ingreso en la Real Academia Española de la Lengua con el patrocinio de Dámaso Alonso y tras haber publicado su diccionario con gran éxito. Hubiera sido la primera mujer en hacerlo. Son 4 partes y, además, aparece una quinta parte donde se muestra con gran maestría literaria la dificultad de expresarse de María Moliner por su progresiva arterioesclerosis cerebral.

    María Moliner con su madre, su hermano y su hermana.
María Moliner con su marido.

María Moliner con sus cuatro hijos.

En esa conversación con Dámaso Alonso hay cuatro partes: infancia y juventud en tiempos de Alfonso III y Miguel Primo de Rivera; trabajo, matrimonio y familia en la República; derrota y persecución con el golpe de Estado y la guerra; silencio y ocultación con la dictadura mientras escribe su diccionario. Esta organización de la obra no la percibimos nadie debido a que la novela era muy interesante y estábamos más atentos a su vida y obra que a la conversación de los dos.

La idea de escribir un diccionario se le ocurrió cuando observaba las limitaciones del diccionario oficial. Una frase muy bonita que dice ella es cuando escribe una palabra y se queda mirándola “hasta que empiece a brillar”, frase que da título al libro. Ya en la dictadura de Franco, desde el rincón oscuro donde le han puesto la biblioteca, en la Escuela de Ingenieros, comienza la elaboración de su diccionario a principios de los años 50.

Tenía la capacidad de trabajo, inteligencia, conocimiento intelectual... Todas las dotes precisas y más para hacer ella sola, una mujer, el diccionario más vendido de la historia de España. Pues todo eso no fue suficiente para que la admitieran en la RAE, para vergüenza de la RAE y los machistas que la componen. Uno de sus miembros, el confidente franquista y envidioso Camilo José Cela, fue el que se opuso frontalmente a su ingreso.

Todo esto sale en la conversación con Damaso Alonso, siempre prudente, su amigo y valedor, tanto en la posguerra como en la propuesta a su admisión en la RAE.

Con tan interesantes datos de su vida y obra, no nos dio tiempo a comentar las palabras elegidas y definidas en su diccionario, pero es una delicia leer las definiciones de amor, libertad, constitución, sexo, matrimonio, mujer, etc., etc., en las que el diccionario clásico volcaba toda su misoginia, reaccionarismo y caspa. Con qué delicadeza, feminidad y feminismo encubierto las cambiaba de definición, haciéndolas más agradables y acogedoras que los palabros cuarteleros con que estaban descritas en la RAE. El problema es que estas palabras en la novela venían en una letra muy clara, imitando su máquina de escribir, por lo que costaba trabajo leerlas y algunas de nosotras no lo hicimos. Os invito a que lo hagáis cuando tengáis tiempo. Están en la mitad del libro.

Como veis me he tomado la libertad de opinar ahora, ya que en la tertulia no pude.

En el 1966 se publicó, el María Moliner, que fue un revulsivo para todos los intelectuales de letras. Una frase de alguien cercano a ella comenta que no sabe para que se pasó tanto tiempo pensando el titulo de su diccionario “Diccionario de uso del español”, cuando todo el mundo lo conoce por el María Moliner, sin más, de Editorial Gredos.

La otra mujer años después propuesta para su ingreso en la RAE fue su amiga Carmen Conde, que tuvo la picardía de un poco antes escribir un artículo muy elogioso sobre Camilo José Cela. Posiblemente eso le facilitó su entrada como primera académica. Por desgracia María estaba con su enfermedad avanzada y no se enteró de este éxito feminista.

            Es una cosa digna de señalar que el autor de este libro sea un argentino y no un español como sería lógico, aunque ha vivido desde su juventud en España.

            A todo esto, y en medio de las disquisiciones, nos invitaron a unos calamares o algo parecido, pero como a caballo regalado no se le mira el diente -y tenemos buen diente- acabamos con ellos mientras esperábamos la segunda ración, esta vez de patatas bravas, regada con la segunda botella de verdejo. Y es que el encuentro había que celebrarlo, y más si era el cumple de Jose Antonio y, como él dice, el comienzo de su jubilación oficial con 65.

Como veis, no he puesto quién de nosotros comentaba cada cosa. No me da tiempo a tomar nota mas que del primero que empieza pues como todas sabéis nos interrumpimos y empezamos a comentar con la compañera cuando nos da la gana. Los deseos que expresamos al principio se fueron al traste a los cinco minutos. Me acordé de ello cuando vi la cara cariacontecida de Emilio, frente a mí, pero ya no había quien nos parara.

Alegres y contentas comenzamos las propuestas de libros para la próxima reunión:

El tema era la literatura latinoamericana. Y los libros más votados fueron:

Papeles de Pandora de Rosario Ferré.

El Invencible verano de Liliana de Cristina Rivera.

Los siguientes habían empatado y los dejamos para la tertulia del mes de abril:

La tregua de Mario Benedetti.

El Paraíso en la otra esquina de Mario Vargas Llosa.

Como vamos a estar fuera en febrero, en Cuba, Jose y yo, dejamos la próxima reunión para el 4 de marzo, miércoles. En principio propongo el Pando, por cercanía para todos. Pero esto luego lo hablamos.