24-noviembre-2021.
Florescencia. De Kopano Natiwa Cada día es del Ladrón. Teju Cole.
Nuevamente
en el bar Pepe, esta vez con menos tertulianxs porque por primera vez falta también
Emilio, que está disfrutando de su jubilación por las playas de Ibiza.
CADA DÍA ES DEL LADRÓN.
Comenzamos
con este libro, cuya acción transcurre en Nigeria. Comienza Francisca, que
menciona lo sorprendida que se ha quedado al descubrir un país sumido en la corrupción
y la delincuencia generalizada, tal y como lo escribe el autor desde el principio.
El protagonista es un médico nigeriano que vuelve su país desde USA.
Corresponde con la ocupación del autor por lo que puede tener algo de
autobiográfico Violencia continuada en el país que llega a su clímax en la
escena de como queman vivo a un niño, suceso que fue recogido por las cámaras de
alguna televisión europea.
La vida de
cada persona es una peripecia diaria, por lo que se deduce que es más fácil escribir
narraciones basadas en la costumbres y sucesos africanos, que en la monótona
vida europea. La tradición oral está muy presente en las leyendas nigerianas.
Llama la
atención que no resaltan ni la riqueza que el país tuvo en tiempos pasad, ni la
tragedia de la esclavitud, que podrían ser base de la identidad del país. No
hay ninguna valoración de este pasado, en cambio si hay un excesivo amor a la
opulencia, al enriquecimiento y la ostentación de un nivel de vida individual e
insolidario que las ideas cristianas generalizadas en esa población no solo no
critican sino que lo fomentan. Vemos el caso del pastor evangelista exhibiendo
su tren de vida y siendo por esto más admirado por sus creyentes.
No hay muestras
de blancofobia. Parece que como son los más ricos se les respeta más. No existe
un gobierno que pueda poner freno a la delincuencia generalizada, donde el robo
y la extorsión se ven con toda naturalidad.
Aun así el
protagonista ve destellos de esperanza en la tienda de libros y discos antiguos,
o en algunos hechos curiosos como el nombre de una funeraria “El astillero de
Caronte” que recuerda la cultura clásica.
Escrito en
frases cortas y claras, el libro es ameno de leer, y la sucesión de hechos le dan
rapidez al relato. Recuerda en alguna manera un libro de viajes.
FLORESCENCIA.
Transcurre
en Sudáfrica. La protagonista, al igual que la escritora es una mujer.
El libro
está recorrido por su sangrado continuo, cosa que le complica la vida mucho, y
tampoco le ayuda las creencias religiosas cristianas, presentes en la sociedad
africana, y presentes en el libro de principio a fin, ya que cada capítulo
comienza con un escrito bíblico, que a ninguna nos ha gustado y que tampoco lo
hemos visto necesario.
Se supone
que la escritora si lo vio interesante para estructurar su novela.
El país, de
Nelson Mandela, es un caos de ideas xenófobas, no solo contra blancos sino
contra los negros de los otros países, dando igual del color que sean, la
cultura que tengan y la religión que practiquen.
La religión
está mezclada de restos de ideas animistas, y supersticiosas en las que a los extranjeros
se les ve cómo demonios. El ser médica no te exime de ese odio irracional.
Ser mujer todavía
es más problemático. A la protagonista no le gusta su profesión. Se siente
culpable por no sentir más simpatía por sus pacientes. Con su amiga y colega de
Mozambique no llega a establecer una conexión ms emotiva pues el radicalismo de
su amiga la asusta.
El libro
está dividido en cuatro partes muy marcadas, en las que destaca la salvaje
violación, concebida por sus compañeros como un justo castigo por ayudar a los
extranjeros.
El título de
la novela puede tener que ver con esa larga menstruación de la protagonista, o
bien con el embarazo tan “bonito” que le queda después de la violación, y del
que tan feliz se siente.
El país no
sale muy bien parado en la visión que podemos tener después de leer el relato,
y creo que la protagonista tampoco.
Bueno,
continuamos la charla sobre nuestras cosas, Trini nos contó sus amores y la
indiferencia con la que trataba a los pelmas que le tiraban los tejos. Y eso
que con su cutis, (Cuyo secreto no nos contó) arrasaba corazones. Éramos pocxs
y solo hubo una botella de vino, os lo aseguro, pero como siempre estábamos felices.
La dueña del
local nos sorprendió con la noticia que a su marido le gustaba mucho la
literatura y había escrito dos libros de poemas durante la pandemia. Los hemos
comprado y luego iremos a que nos los dedique.
También
compramos la lotería del Bar y le pedimos a Susana la del CEPA. Se encargará
José Antonio de repartirla.
El tema para
los libros de la próxima reunión era la literatura dentro de la literatura. Los
libros que salieron elegidos fueron:
“Y entonces
sucedió algo maravilloso”, de Sonia Laredo .Y “El coleccionista de libros” de
Charlie Lovett. De extra, como es muy cortito “El librero “ de Roal Dahl.
