TERTULIA del
26 febrero de 2025.
Saber perder de David Trueba y Azucre de Bibiana Candia.
Creíamos que íbamos a ser los primeros, pero para nuestra
sorpresa ya estaban allí Emilio, Olga y Trini. La camarera, la de bonitos rizos
y alegre sonrisa, nos recibió con toda la calidez y simpatía que nos muestra
siempre que nos ve.
Primeras consumiciones, muy moderadas, que para ponernos
alegres ya tendremos tiempo. Llega Alba, muy aplaudida por todos, nos encanta
verla en nuestro grupo. Siempre tememos que haya cruzado el charco y nos
olvide, pero aquí está. Paloma avisa que tardará un poco en llegar y a
Francisca la tenemos arreglando cañerías, suponemos que estará regañando con
fontaneros, allá por tierras de Murcia. Esperamos que la próxima reunión esté
con nosotras. A Olga, nuestra niña, ya ni le preguntamos por su salud, de lo
guapa que está y con ese pelazo indomable que le ha salido en contraste con nuestros
chicos calvos.
Saber perder de David Trueba
Empezamos por el libro más largo de los dos. No hay orden de
palabra y Olga comienza las intervenciones mostrando su descontento con esa
lectura. No le ha gustado y no le han parecido realistas los personajes. Emilio
es más o menos de la misma opinión. Para algunos opinantes “no es una familia
normal”. Luego se fue viendo por parte de todxs qué era normal y qué no.
Lo que estuvimos todos de acuerdo es en lo bien que refleja
el mundo del fútbol. Es un tema que está fuera de todas las obras literarias.
El futbolista Ariel, que llega lleno de ilusiones se convierte en un juguete
roto, como muchos lo han sido; una mercancía con la que juega el equipo sin un
atisbo de humanidad. Su aislamiento emocional se soluciona en parte con su
relación con la joven Silvia, adolescente de instituto, más inteligente y madura
de lo que sus 16 años permiten suponer y que al igual que Ariel sabe que su
relación no tiene futuro.
Ella es el personaje más querido de la novela, el más noble y
desinteresado. Ella y Ariel podrían ser felices si no hubiera tantas
dificultades exteriores.
Parece que el personaje más patético es el abuelo Leandro. Le
da por el sexo y se encoña con una prostituta negra, pero no logra ni el más
mínimo afecto por parte de ella que termina agrediéndole y robándole en
colaboración con su chulo. Nos llamó la atención que Leandro había vuelto a
encontrar a la prostituta en Móstoles, en el Parque Coímbra, donde se había ido
a vivir.
Lo sorprendente es que todos los miembros de esta familia se
quieren. Ninguno quiere hacer daño a los demás y se ayudan en lo que pueden.
Leandro es bueno con su mujer enferma y la cuida. Lo mismo pasa con su hijo
Lorenzo, asesino casual de su antiguo amigo y socio, pendiente de su hija
Silvia y de los abuelos, y también la joven Silvia es muy cariñosa con los
abuelos e intenta entender la separación de sus padres. Al exterior todo normal.
Dentro de la familia también, aunque cada uno de ellos carga con sus secretos.
La obra está dividida en capítulos, y cada capitulo nos narra
las peripecias de los protagonistas. En este trascurrir del tiempo aparecen
otros personajes como Daniela, la sudamericana con la que tienen una relación
Lorenzo; Wilson, el pariente de Daniela con el que Lorenzo monta el negocio del
transporte; o el policía que lleva la investigación del asesinato.
Como técnica narrativa hay muchos momentos que nos adelantan
lo que va a ocurrir después para aumentar la intriga y el interés del lector.
Nos escribe un hecho importante primero y luego va contando como se ha llegado
hasta allí. Con el abuelo esta técnica la utiliza muchas veces.
Los diálogos están muy bien enfocados para mostrar la
sicología de cada persona: Daniela y su autoculpabilidad religiosa ante
cualquier cosa que ocurra con su persona; Wilson y su labia para sacar adelante
cualquier negocio, “sacar algo de plata”, lo que le facilita a un Lorenzo
desnortado tener algo de dinero para seguir adelante.
Son memorables las conversaciones llenas de ingenio de Silvia
con Ariel y sus complicidades en el lenguaje argentino-español en el que se
enredan.
Como todxs nos hemos dado cuenta, y creo que muchos se han
quedado sorprendidos, de que el asesinato no es el tema central de la novela.
No tiene mas relevancia que cualquier otra cosa y adquiere un matiz diferente
de otras novelas porque los lectores no desean, al menos eso creo, que la
policía descubra al asesino que había sido engañado por su socio y amigo.
Hemos leído muchas novelas policiacas y nos hemos creído que
la policía siempre hace una investigación exhaustiva y termina deteniendo al
culpable, cosa que las estadísticas desmienten. No solo porque la policía sea
mala, Dios me libre de pensar eso, sino porque a veces ni las circunstancias,
ni los medios, ni los intereses, etc. están a favor de esa resolución.
El homicidio del amigo sinvergüenza de Lorenzo, es uno del 90
por ciento de los casos de asesinatos por casualidad, como los definió Lorenzo
Silva, autor de novelas policiacas e investigador en casos concretos, buscando
datos para sus novelas.
David Trueba lo relata como un hecho casual de mala suerte y
luego el que tiene buena suerte es el padre, que no da el perfil de asesino y
la policía lo descarta como sospechoso.
Todos los personajes pueden seguir con su vida, buena o mala,
eso lo decide cada uno. Salvo la abuela que muere con el cariño de todos,
incluido el de la madre separada.
Hay un lenguaje sencillo, que evita las palabras
grandilocuentes. No hay buenos ni malos. Los personajes pueden ser algo
aburridos en su descripción de vida cotidiana, e irreales, según algunos de los
tertulianxs porque no tienen un comportamiento normal. Habría que preguntarse qué
es un comportamiento normal y qué es lo que sabemos de nuestra propia familia o
de los vecinos.
Todas las lectoras coincidimos en que era un buen guion de
cine. No hay que olvidar que tanto su hermano como el mismo David han dirigido
películas.
El libro para casi todas ha sido fácil de leer y, como
siempre, si en algún momento resultaba aburrido nos saltamos alguna hoja y
punto.
Azucre de Bibiana Candia
Me faltan palabras para describir los elogios recibidos por este libro. Tiene de todo. En principio es una historia real, lo cual ya le da un punto de interés. Trata el problema de la emigración de gallegos a Cuba, con lo que tiene el dato de lo exótico, y el trabajo casi esclavo al que se les sometió.
Y, además, el viaje por la sombría, mísera y hambrienta Galicia de principios del siglo XIX nos permite sumergirnos en una pobreza social desconocida para nosotras y congratularnos de todo lo que hemos conseguido.
La realidad más dura de esta expedición está narrada con un
lenguaje sobrio, donde la introducción de palabras y modismos gallegos le dan
un toque poético.
Quiero hacer un inciso para instar a esos tertulianos y
tertulianas tan hacendosos, y cito a Emilio, Trini y la hoy ausente Francisca,
a que sigan tomando notas y escribiendo las palabras o frases que les llaman la
atención. Me vendrían ahora muy bien porque no tengo ni una palabra ni un
modismo gallego de los que he citado antes para corroborar mi afirmación. También tengo que decir que esto de los
galleguismos me lo sopló Alba al oído porque todo el mundo estaba hablando y
fui la única que me enteré. Lo del asunto poético ya es cuestión mía, que a
veces me da la vena literaria.
Todxs los lectores sentimos como propios el miedo, el frio,
la soledad de estos niños en su travesía por Galicia. El terror de su travesía
en el barco. La inmundicia que les rodea continuamente y la acechanza de la
enfermedad y la muerte. Se nos inundan los ojos de luz y de esperanza como a
ellos al llegar a Cuba y luego nos asusta y enfada el hachazo de la cruda
realidad de la esclavitud a la que los someten.
Todas estas sensaciones nos llegan gracias al lenguaje
empleado en esta narración, corta pero intensa, que nos ha hecho vivir esta
odisea, junto a estos jóvenes ilusionados e indefensos.
Jose se había estado informando de toda esta historia y
tenemos un reportaje de TVE sobre este asunto: “Crónicas: emigración gallega”.
En la Wikipedia podemos seguir el rastro de la avaricia del diputado
Urbano Feijóo Sotomayor que organizó estas expediciones de niños gallegos. Pero,
mucho más interesante, es leer la vida del diputado gallego Ramón de la Sagra que
fue el que planteó el problema en el Congreso de Diputados en 1855 para que
dejaran libres a estos jóvenes rapaces. Este hombre, filántropo y humanista,
fue el que construyó un recinto donde las mujeres de la Tabacalera de Madrid pudieran
dar de mamar a sus hijos en un descanso del trabajo y también unas escuelas en el hoy llamado Parque
del Casino de La Reina, en el barrio de Lavapiés, enfrente de la Tabacalera.
Como habían sido los cumples de Jose, hacía ya un mes, y de Emilio más recientemente, nos invitaron a la las raciones de patatas, alitas y los correspondientes vinos, eso que no falte. De todo fuimos dando cumplida cuenta a lo largo de la reunión.
La curranta del grupo, Olga, saco su tapper, como
corresponde a todos los currantes que en el mundo han sido, aunque antes se
llamaba talego, y comió su cena para irse al trabajo desde la reunión. Ah. ¡Cuántas
cosas hemos olvidado! Hay gente que trabaja. Je, je, je.
Llegó la hora de la propuesta de obras para la próxima
reunión. Me dio la impresión que hubo varias abstenciones a la hora de
proponer. Recuerdo a todxs que cada persona propone dos títulos de novelas
sobre el asunto y luego se votan tres.
Quedó en primer lugar: 3000 NOCHES CON MARGA de Pedro Ramos. Y como complementaria una cortita MADRES E HIJOS de Theodor Kallifatides
Como Floro es tan diligente no me ha dado tiempo ni a
pedírselas. Ya las tenemos las dos. ¡Qué suerte tenemos!
Próxima reunión el miércoles 2 de abril a las 7 en el
Pando.













