martes, 2 de junio de 2026

Tertulia de Paloma 26 de mayo de 2026. Violeta de Isabel Allende.

 

Tertulia de Paloma 26 de mayo de 2026.

Violeta de Isabel Allende.

 

            Llegamos al Pando muy puntuales, pero ya estaba allí Francisca. Y enseguida se incorporó Alba.

El calor fuera era agobiante por lo que en un principio se agradeció el aire acondicionado, aunque sabíamos que pronto íbamos a pedir que lo bajaran. Como ya teníamos experiencia de otra vez que pasó lo mismo y no nos lo bajaron alegando que iba todo conectado, no dijimos nada.


Estaba la camarera de rizos en el mismo espacio, comiendo una ración. No sabemos cómo fue el asunto, el caso es que cuando empezábamos a estar heladas se fue la luz en esa zona y con ella el aire, cosa que nos agradó sobremanera. No dijimos ni pio, porque la luz de fuera era suficiente para llevar nuestra tertulia y fue un descanso cambiar  a una  temperatura mucho más agradable. Así que hicimos la reunión con la luz natural y sin aire acondicionado. Estuvimos bien.

Se fueron incorporando Olga, la benjamina del grupo, y Trini. Ya sabemos que Paloma llega un poco más tarde. A los nietos se ha sumado los inconvenientes del metro de Madrid que funciona como una regadera. Casi le da un golpe de calor por la asfixia.

Como ya sabíamos, no contamos con la presencia de Emilio, que está feliz junto a Concheta por las playas de Málaga. Lo echamos de menos y le deseamos lo mejor.


Violeta de Isabel Allende.

Comienza el comentario Trini. Es una deferencia ya que tuvo que faltar a la reunión anterior por la muerte de su hermana. Como siempre ocurre en esta primera intervención las participantes estamos en silencio los cuatro primeros minutos. No llegamos a cinco. Lo cual significa que la persona que esté en posesión de la palabra en ese momento no debe demorarse mucho en mostrar sus opiniones, si es que quiere ser escuchada antes de que empiecen las intervenciones “motu propio”.

 Para Trini, la novela abundaba en lo narrativo, cosa en la que coincidimos todos. Había una evidente falta de diálogos, con lo que a veces se hace un poco pesada.

 La falta de claridad sobre a quién le está escribiendo, se hace palpable en muchos momentos en que menciona a Camilo, sin que el lector sepa a quién se refiere.

Trini ha distinguido en la novela una estructura de bloques, que corresponden a la vida amorosa de la protagonista: soltería, matrimonio, separación y segundo matrimonio. Puede que esté estructurada así porque en lo que coincidimos todas es en que la vida personal y amorosa de la protagonista lleva más peso en la novela que todos los demás acontecimientos que ocurren en el siglo, y son muchos.

Esta vida de Violeta, parece en momentos coincidir con la vida de la escritora Isabel Allende. Es una mujer apasionada, económicamente pudiente, con varios matrimonios a su espalda y algunos posibles amantes. 

Con tanta incidencia en la vida personal, amorosa, sexual y económica de Violeta, los temas importantes que ocurren en la sociedad de Chile como el golpe de estado, el asesinato de Allende, la dictadura, los desaparecidos, etc. quedan solapados. Eso a pesar de que Violeta tiene a su hijo que consigue huir para no ser asesinado. Y también toca el tema de las fosas comunes y los desaparecidos, tan trágico, de forma rápida. En una de esas fosas se encontró a Torico, el criado fiel, que dio su vida por el hijo de Violeta. 

En los años tras la dictadura hay un cierto paralelismo con la Transición española. 

La narración en algunos momentos también puede parecerse a un diario, pero dado la extensión que quiere abarcar la novela, resulta imposible. La mención a Camilo, aparece de vez en cuando para que el lector no olvide a quien le escribe esta carta. La escritora intenta forjar el relato en forma de carta a Camilo, pero es un intento epistolar fallido.

 Como el espacio de tiempo que pretende narrar es tan extenso, cien años, desde 1920, con la epidemia de gripe española que llega a Sudamérica, hasta 2020 con la epidemia de COVID, los temas son muy variados, sin que profundice en ninguno.

 Aparece la crisis del 29, y la ruina de la familia. También la vida rural con la convivencia con campesinos e indígenas. Así como su matrimonio con el hijo de alemanes, creadores y colaboradores en los años posteriores de la “Colonia Dignidad”, centro de torturas de la dictadura. Narra su enamoramiento del guapo, conquistador, Julián, por el que se separó del marido. Menciona a su hija caída en el abismo de la droga, que es la madre de Camilo, nieto al que dirige la “carta biográfica”. 

Todo el problema de la violencia de género, se presenta, pero muy tapado, por la pasión que siente por el guapo Julián y por la sumisión a sus maridos. 

 Desde el principio al final, la obra está protagonizada por mujeres. Ellas son los ángeles de la novela. Empezando por sus tías, Pía y Pilar, por su institutriz Mis Taylor, por la novia de ésta, por la campesina Facunda, por la indígena Yaima, y otras tantas que aparecen y cuyos nombres no he apuntado. La más desgraciada de todas, su hija Nieves, que tenía todo lo que las otras no pudieron ni soñar, y que le deja como herencia a su nieto Camilo. 

El nieto Camilo, es el más desdibujado de la novela. Nos enteramos casi al final de quién es. Con él mantiene la misma inconsistencia que al hablar del país. Sabemos que es Chile, pero no lo menciona. Tampoco utiliza ni una sola palabra de dialecto chileno, y mucho menos indígena (si es que en realidad queda alguno).

 En algún momento se menciona que los indígenas fueron exterminados primero por los españoles y después de la independencia por todos los demás colonizadores. Como nota a pie de página os diré que eran los indios mapuches denominados por los españoles "araucanos", y que un escritor y poeta español llamado Alonso de Ercilla, escribió La Araucana, poema épico donde relata la primera fase de la conquista de Chile.

 

Siguiendo con el comentario de Violeta, todas coincidimos que en general, aunque esta novela es de lectura fácil y agradable, le falta una cierta calidad literaria.

 Según algunas entrevistas, parece que la autora comienza una novela cada 8 de enero. Y claro tiene muy cogido el tranquillo de la narrativa. Como sus obras se venden muy bien, no se molesta mucho en realizar ningún experimento innovador en la temática de sus novelas. 

Brindamos con nuestro tradicional verdejo por nuestro amigo Emilio que no estaba y por nuestra última reunión del curso. 

Antes de comenzar con la propuesta de libros para septiembre informé de la sugerencia que me había mandado Susana sobre un libro que les había impresionado en la tertulia en que está ella en Valladolid. Este era el Cordero carnívoro (el título se las trae), y su autor es Agustín Gómez Arcos. 

Fue uno de los títulos propuestos, yo cumplí lo que le había dicho a Susana, pero no fue de los seleccionados, daba yuyu. Se lo pediré a Floro, a ver si lo encuentra y lo leo en verano. El título da escalofríos.



         Fueron elegidos para Septiembre: RIÑA DE GATOS de Eduardo Mendoza. Y LA MAESTRA DE TÍTERES de Carmen Posadas. 

La próxima reunión es el 23 de septiembre y la propuesta de Trini es que la hagamos en El Espinar. Siendo así, tal vez tengamos que cambiar la fecha de miércoles a sábado. En fin, sería bueno hacer alguna salida el grupo de la tertulia. Acordaos lo agradables que han sido las que hemos hecho a Valladolid, a Arenas, a Millana, a Villarejo. Id pensando en reservar una fecha en septiembre alrededor de ese día. Será la que proponga Trini.

 Feliz verano a todos, todas y todes!!!






domingo, 26 de abril de 2026

TERTULIA LITERARIA. 22 de abril de 2026. LA TREGUA de Mario Benedetti. EL PARAISO EN LA OTRA ESQUINA. Mario Vargas Llosa

TERTULIA LITERARIA. 22 de abril de 2026. LA TREGUA de Mario Benedetti. EL PARAISO EN LA OTRA ESQUINA. Mario Vargas Llosa 

Reunidos nuevamente en el Pando. Había pasado más de un mes que no lo hacíamos y ya se nos hacía largo. La desgracia de Trini le impide acudir a la reunión, cosa que comprendemos y también lamentamos. ¡Te hemos echado de menos, compañera!

Las primeras esta vez fueron Francisca y Alba. Nos recibe la sonrisa de una nueva camarera de rostro simpático y trato afable. Nos sorprende gratamente su disposición. Van llegando los otros componentes, Olga y Emilio. Paloma nos dice que llegará un poco más tarde.

Entendemos que la lectura debe ser algo agradable, sin imposiciones, y que se debe disfrutar de lo que se hace. Por tanto, es comprensible que algunas personas no hayan podido leer los dos libros. Unas por problemas de tiempo y otra, Alba, por problemas en los ojos. También sabemos que, aún con algún libro sin leer, los comentarios de las compañeras son estimulantes y suplen esta carencia.

 

LA TREGUA de Mario Benedetti.

La historia del enamoramiento de un anodino funcionario uruguayo, próximo a su jubilación, se convierte en material literario en manos de un genial Benedetti. Porque genial escritor hay que ser para dar interés a una historia que narrada por otros no pasaría de ser una simpleza cutre.

Hay muchas cosas que nos han llamado la atención. (NOTA: Hablaré siempre en plural pues, al contrario de lo que había percibido Alba, “hoy nos hemos portado muy bien” que me dijo, realmente todas y todos los integrantes hablaban sin que nadie en ningún momento pidiera la palabra. Como siempre nos cortábamos unos a otros cuando nos parecía bien, y os vi tan emocionados que no quise intervenir en ningún momento. Si bien hay que destacar una cosa positiva que otras veces interrumpe mucho la comunicación y esta vez no ocurrió, y es que NO SE HICIERON CORRILLOS. Todxs escuchábamos a quien hablaba, aunque en algún momento le interrumpiéramos. Esto es muy positivo). Bueno sigo con el comentario de la novela de Benedetti.

A parte de los valores literarios, a todas nos había llamado la atención la jubilación del protagonista Martín a los 50 años. Esto era un dato concreto del Uruguay del año 1959. ¡Y los europeos creyéndonos el eje del mundo en asuntos de nivel de vida!

Como he dicho los hechos transcurren en Uruguay, patria del escritor en ese año, aunque la novela fue escrita después.

Las opiniones iniciales son sobre el protagonista-narrador, ya que el libro está escrito en primera persona a modo de diario, donde en los primeros capítulos narra la monotonía del trabajo y la falta de perspectivas vitales en su jubilación. Viudo, con unos hijos mayores, cada uno en su mundo, y con un entorno social bastante escaso, tampoco es que vea una vida color de rosa. Aunque por nada del mundo seguiría en un trabajo con el que cumple religiosamente pero que tampoco le gusta.

Se incorporó a la tertulia en estos momentos Paloma. El metro se había retrasado por la gran afluencia de gente que está llenando metros a todas horas debido a las obras que esta IDA está acometiendo en Madrid. Para mayor problema del viaje ocurrió un suceso donde se junta la picaresca, la delincuencia común y el racismo.

Ocurrió que un hombre se dio cuenta que le habían robado el móvil. Sin pensarlo dos veces enganchó a un niño morenito de aproximadamente 10 años que estaba cerca acusándole de haber sido él. El niño proclamaba su inocencia, pero el individuo, en su registro del cuerpo y ropa del niño, casi lo pone boca abajo.

Paloma se vio obligada a intervenir, afeándole la conducta y para que dejara en paz al chaval, del que no tenía ninguna prueba que hubiera sido el ladrón. La cosa terminó cuando Paloma llegó a Atocha, pero llegando un poco, alterada e indignada a la reunión.

Poco a poco, entre todos hicimos que se le pasara el sofoco y enseguida se puso a participar en la tertulia, hablando de su admirado Benedetti.

Bueno, sigo, que como meta otro suceso en el resumen, me va a salir otro relato distinto que da mucho para poder comentar.

Estamos con el protagonista Martín Santomé relatando, en una especie de diario, su vida sin nada importante que reseñar. Pero un día llegan a la oficina personas jóvenes entre las que se encuentra una joven de 24 años, Laura Avellaneda, coprotagonista de la novela, dulce, tímida y muy trabajadora, de la que termina enamorándose.

Es este proceso de enamoramiento de este hombre maduro, jubilado, un tanto aburrido, en el que Benedetti se centra, convirtiéndolo en un prodigio literario.

Para reflejar el proceso por el que pasan ambos, Avellaneda, toma en algún capitulo, la narración en primera persona. Incluso hay una introducción de la segunda persona, elemento muy difícil, cuando toma un amigo la narración de los consejos que se le pueden dar a un señor en esa situación.

Ambos se enamoran y hacen porque esta situación no sea catalogada como el clásico rollo de oficina: el superior seduciendo a la empleada joven y ésta aceptándolo para conseguir un puesto mejor. De eso ya tienen un ejemplo en la oficina, con el guapito y chulito, que está enrollado con la hija del dueño. Aún en este caso Benedetti da un giro de tuerca a la generalidad -no es la chica joven con el dueño, sino el jovencito con la dueña, que al final lo larga, con gran choteo de todos: ¡cosas de oficina!

Toda la narración nos cuenta de forma verosímil la vida de Martín: su viudedad, la falta de relaciones afectivas con los hijos a los que ha criado solo, la oficina, los amigos fieles como Aníbal y algunos otros pelmas, la oficina, los oficinistas… en fin, ¡la vida misma! La magia está en el amor, impensable para el protagonista unos meses antes e impensable para Avellaneda por enamorarse de esa persona tan mayor a ella.

Aparece en el relato el problema de la homosexualidad, representado por su hijo mayor que odia a un padre, que no le comprende. Estamos en 1959, la homosexualidad era considerada una enfermedad o una aberración. Aun así, el padre lo quiere. Dentro de la desgracia que era en una familia tener a un homosexual, no se ve un rechazo de su padre.

Surgen también los celos y el miedo a perder a Avellaneda que se pueda enamorar de otra persona más joven y que lo deje a él… El momento está tan bien expresado que recuerda a Lope de Vega en el último verso de ese poema que termina así: Esto es amor, el que lo sintió lo sabe. (Comentario introducido por la que escribe y que no se dijo en la reunión)

No hay descripciones detalladas ni sin detallar, de personajes, paisajes o zonas urbanas. El lenguaje se limita a señalar los nombres de los personajes y de los sitios a los que va. Así el relato se centra en las dos personas enamoradas, en sus sentimientos y también en las actuaciones de las personas de su entorno, hijos, amigos, compañeros, aunque bastante escasos.

No estaba preparado el lector para el fin trágico y de forma tan abrupta de esta historia. Pero la maestría del escritor hace que esta tragedia sea contada de una forma tan cotidiana que cuando se reacciona ya ha pasado todo. ¿Hay algo más normal que un catarro con tos fuerte, que te obliga a meterte en la cama en casa?, ¿y que al día siguiente no vayas al trabajo? Lo anormal es cuando en varios días no se sabe nada. Pero sin presentir la presencia de la muerte, que no el fallecimiento, en ese juego de palabras y comparaciones que hace el autor. Hasta el golpe final: la muerte

Durante casi un año hemos sabido la vida del protagonista, Martín Santomé, contada por él. Su idilio con Laura Avellaneda ha durado seis meses y eso le ha supuesto LA TREGUA en una vida que iba a desarrollarse igual de aburrida que los meses anteriores, si no hubiera llegado ese amor a su vida. Ese espacio de tiempo es lo que da nombre a esta novela.

 

EL PARAISO EN LA OTRA ESQUINA de Mario Vargas Llosa.

En esta novela había tanto que decir que sí que me fue difícil coger apuntes. Todas y todos queríamos hablar y al mismo tiempo. Claro que los personajes eran impresionantes y sus vidas muy peculiares y dignas de ser relatadas. Por cuestiones morales, que no literarias, nos inclinamos más hacia la de Flora Tristán, prodigio de fuerza y valor.

La novela se estructura en capítulos en paralelo, donde nos va contando la vida de ambos protagonistas de forma alternativa. Ambas personas estuvieron unidas por relaciones de abuela y nieto, pero nunca se llegaron a conocer ni a ejercer ninguna influencia una sobre el otro.

La biografía de Flora Tristán es tan espléndida y tan bien narrada que no deja de impresionar a los lectores de hoy en día.

Todos los datos aportados por el autor de uno y otra protagonista son ciertos por lo que la novela resulta una fuente fiable y amena para conocer la vida de los dos protagonistas.

Las ideas revolucionarias y sus líderes posteriores a Flora Tristán palidecen ante la energía de esta mujer que con una situación económica muy precaria, salvo en algún periodo de su vida, con unas enfermedades y dolores físicos que la atormentaban continuamente, con una ignorancia en su infancia y juventud cercana al analfabetismo, fue capaz de aprender a leer y aprovechar las ideas de los socialistas utópicos para escribir libros hablando de sus vivencias en Perú, Londres, o Paris, y para analizar los fundamentos de una nueva sociedad basándose en las ideas de esos primeros socialistas, y poder escribir, imprimir y difundir sus ideas con la elaboración de su revista “Unión Obrera”. No cejó nunca en su empeño de crear un mundo mejor.

Por su parte Gauguin, persiguió un ideal muy distinto. La felicidad para él no se conseguiría en la civilización burguesa sino volviendo a un pasado salvaje e idílico que él quiso encontrar en las islas de Polinesia y llevarlo a su arte.

A través de uno y otro, el autor narra en tercera persona la vida y la sociedad de ese siglo XIX, si bien mete de forma muy inteligente la segunda persona en los capítulos de Flora Tristán: en expresiones, “¿Te acuerdas Florita?”, o bien con las terminaciones, “Pero eso tú no lo sabias, Andaluza”.

En ambas biografías utiliza el flashback para hacer más intrigante la historia y romper la monotonía de un relato lineal.

En los capítulos de Flora están narrados sus viajes, sus experiencias y esa observación sobre la injusticia y los abusos de los ricos sobre los pobres que se dio en el siglo XIX y que ella comprobó in situ, incluso que por ser mujer, esposa y pobre tuvo que sufrir en sus carnes.

Esa injusticia la empujó a no quedarse en la vida acomodaticia y fácil de Arequipa sino a intentar difundir sus ideas para hacer un mundo mejor: ahí la tenemos en reuniones con obreros analfabetos, con burgueses maleducados, con chulos prepotentes que fingían ser fourieristas y con toda una seria de personajes y personajillos entre los que se tuvo que desenvolver, intentar convencerlos y dejar células socialistas con socios y vender su revistilla de la Unión Obrera a gente que no le llegaba el dinero para comer. Y por supuesto, y no lo menos importante, proclamar la libertad y la igualdad de la mujer con el hombre. La revolución vendría de la unión de mujeres y proletarios¡! Ahí es nada¡! Lo siento chicas, pero me quedo sin palabras.

En paralelo, su nieto Gauguin, también buscó el paraíso lejos del mundo en el que vivía. Pero mientras Flora quiso convertir el mundo en el que vivía en un paraíso y a eso dedicó todas sus fuerzas, Gauguin lo busco lejos de la civilización, porque según él ese paraíso ya había existido en el mundo sin civilizar de islas lejanas. Una fantasía de artista que le impulsó a pintar sus mejores obras en Tahití o las islas Marquesas.

El autor toca todos los aspectos de ambos personajes. El tema de la sexualidad está presente en ambos. En Flora mujer violada y maltratada por un marido culpable principal de su mala salud, con la bala alojada en su pecho, es de rechazo total a las relaciones hetero, mientras goza con el amor de su amante Olimpia. Amor al que renuncia para que nada se oponga a su labor de hacer un mundo mejor para todos. La utopía, que existe desde Tomás Moro, pasando por los socialistas utópicos, por el comunismo y el anarquismo … (Esto son divagaciones de la que suscribe, que a veces se le va la olla)

Vuelvo al tema. La sexualidad brutal de Gauguin, buscando niñas en sus viajes, con su sífilis galopante, “la enfermedad que no se menciona”, y su deseo de libertad, de borrar las barreras, con la defensa de esos hombre-mujer que existen en esos territorios lejanos y que son perfectamente asimilados por los indígenas.

Ambos son personas que tienen la salud muy dañada y llevan su sufrimiento físico como pueden. Para Flora la fuerza de su espíritu luchador la mantiene. A Gauguin serán el alcohol y las drogas.

Algún tertuliano, mencionó a Víctor Hugo y los folletines del XIX. Y efectivamente en los capítulos correspondientes, los impares, a Flora Tristán, se puede apreciar técnicas narrativas propias del realismo decimonónico, como son las descripciones de los ambientes obreros, la misera de las zonas de prostitución de Londres, la estulticia de abogados y jueces contra las mujeres, ...

            Anotación de la que escribe:  ya que el relato habla mucho de los socialistas utópicos, es decir, los anteriores a Carlos Marx, os escribo los más importantes, que son los que aparecen en el libro: Henri de Saint-Simón, muy influyente y el más burgués, de familia casi aristocrática; Charles Fourier, creador de los falansterios, lugares donde convivían hombres y mujeres en total igualdad y donde la riqueza se distribuía  entre todos; Robert Owen, que fundó algo parecido a los falansterios pero sin amor libre, lo que los hizo más aburridos y con menos integrantes; Étienne Cabet, que propuso crear un nuevo estado, territorio o país en alguna zona del mundo, donde todo se organizara y repartiera en paz (Una especie de Marinaleda de hace 200 años. Lo que pasa es que los cabetistas no sabían cultivar la tierra. Sobre este experimento hay una novela muy interesante que se llama, “ICARIA, ICARIA”, de hace muchos años y cuyo autor no recuerdo).

El juego infantil, que ambos conocían y que lo reencuentran cada uno en un momento distinto de su vida, es el que da título al libro: “¿Dónde está el paraíso?”, pregunta un niño. “EL PARAISO (está) EN LA OTRA ESQUINA

El ejemplo y el legado de Flora Tristán brillarán siempre en la historia del feminismo y la utopía. Y las obras de Gauguin son y serán consideradas obras maestras de la pintura.


Después de tan arduas reflexiones que sepáis que cumplimos con todas las costumbres hechas tradición en nuestras reuniones. Tras una primera petición de bebidas muy modosita y sin alcohol, nos tomamos nuestra botella de vino verdejo. La tapa que nos pusieron al principio, de patatas con carne, estaba muy buena. La camarera simpática, nos trató bien. Nos abrió la botella y nos llevó una heladera para mantener la botella entre hielo, cosa casi innecesaria porque no damos tiempo a que el vino se caliente.

Concertamos la próxima reunión para el miércoles 27 de mayo. La novela propuesta, es Violeta, de Isabel Allende.

La tenéis en vuestros móviles o tablets pero os avanzo que he empezado a leerla y estoy por cambiarla ya. Si habéis empezado con ella dadme vuestra opinión.

La siguiente obre preferida, aunque hubo empate, es La isla bajo el mar, de la misma autora.

El tema para la próxima reunión es cualquier novela que se desarrolle en Madrid fundamentalmente.









lunes, 9 de marzo de 2026

Tertulia del 4 de marzo de 2026. Papeles de Pandora de Rosario Ferré y El invencible verano de Liliana de Cristina Rivera Garza

 Tertulia del 4 de marzo de 2026

Papeles de Pandora de Rosario Ferré. El invencible verano de Liliana de Cristina Rivera Garza

Llegamos al Pando y ya estaban, puntualísimas, Alba y Francisca. Nos encantó verlas después de tanto tiempo, en animada charla y preguntándonos por nuestro viaje a Cuba. Llegaron muy pronto Trini, Emilio y Olga. Faltaba Paloma que por cuestión de nietería avisó que llegaría algo más tarde. Todos felices fuimos pidiendo nuestras consumiciones a la camarera de rizos, nuestra camarera favorita, que luego cambió al “otro”, que no es nuestro favorito, pero qué se le va a hacer. También contamos el viaje que Jose y yo acabábamos de realizar a la bella y sufrida Cuba inmersa en un duro e infame bloqueo por parte de EEUU.

Decidimos empezar por el libro menos interesante y reservar el otro para cuando llegara Paloma.

Papeles de Pandora de Rosario Ferré.

La opinión fue unánime. Los papeles de Pandora había resultado ser un rollo mayúsculo. Lo pronunció rápidamente Olga que, por tenerla a mi lado, la oí claramente y así siguieron todos los tertulianos. Aun así, hubo tertulianas heroicas que lo leyeron completo, creo recordar que fueron Francisca, Olga y Trini. Ya me corregiréis si me equivoco. Por deferencia se decidió que fueran ellas las que hablaran. Por deferencia y porque, como los demás no nos lo habíamos leído completo, nos venía muy bien para disimular, je, je, je.

Se hizo un silencio, poco frecuente, ¿por qué será? Y Francisca comentó que le habían parecido unos relatos muy poco realistas, salvo el último de “La bella durmiente”, que es más realista y con cierto sentido del humor. Siento decir que nuestro silencio duró muy poco y ya no pude tomar quién decía qué. Escribo las notas y comentarios que iban saliendo porque, aunque fuera un rollo manifiesto el libro en sí, siempre se puede encontrar algún interés.

Recordar que la autora es de los años 70 en los que surge el realismo mágico, y no intenta hacer cuentos realistas sino imitar la corriente que entonces estaba en boga en toda Latinoamérica. No son cuentos basados en el realismo, sino en la fantasía, en donde quiso hacer un homenaje a los Relatos de Julio Cortázar por el que sentía gran admiración.

Su utilización de vocablos locales de Puerto Rico y la introducción de inglesismos, creando un lenguaje difícil de entender para los españoles, nos recuerda aquella novela “La Vorágine” leída en los orígenes de nuestra tertulia y que se nos hizo tan difícil y pesada como ésta.

A Alba, aparte de la utilización de estos términos locales, o a veces ingleses, le llama la atención la ausencia de signos de puntuación, la acumulación de palabras desubicadas y la ruptura de las estructuras sintácticas, produciendo una narrativa densa, compleja y, en ocasiones, esperpéntica.

En el relato “Cuando las mujeres quieren a los hombres”, parece que aparece una monja que recuerda a la de la película “Los domingos”. La exuberancia del lenguaje es lo que más le ha gustado a Francisca y a Alba.

En alguno de los relatos hay un cierto intento de contrastar los comportamientos de la burguesía con los de la clase alta, pero quizá por ser la escritora de la clase alta, no llega a conseguirlo. Donde más se nota es en el relato de “La bella durmiente”.

Emilio reconoce que no lo ha leído al completo y en esa tesitura están la que suscribe y alguna persona más. Esto produce que las notas que estuve tomando puedan salir un tanto confusas. Como el libro en cuestión.

En general, los relatos, aparte de mágicos, son un tanto desagradables y efectivamente con una crítica al deseo de ascenso social de la burguesía de Puerto Rico, como en el de “La muñeca menor” en que el médico deja que se le infecte la pierna a la paciente rica para poder pagar los estudios a su hijo y éste destroza la muñeca de su mujer para coger los rubíes y seguir manteniendo su nivel de vida.

Estos cuentos salían periódicamente en la prensa de Puerto Rico por eso es algo cansado leerlos todos seguidos. A parte de la influencia de Julio Cortázar la autora es admiradora de Virginia Woolf.

Paloma estuvo a punto de abandonar la lectura y los cuentos, como a Olga, le resultaron difíciles y desagradables. La autora le parece una snob, niña rica, que contó con una revista propia para difundirlos, aunque también apoyó a otros escritores como Lezama Lima...

El libro es una recopilación de escritos de los años 70 de Rosario Ferré y puede que se haya editado nuevamente como homenaje a esta escritora/editora.

Nuestro homenaje había empezado ya con nuestra ración de bravas y nuestro verdejo, tomado a nuestra salud y a la de Emilio, que había sido su cumple, y fue el pagano de la reunión. ¡¡FELICIDADES EMILIO!!

 

El invencible verano de Liliana de Cristina Rivera Garza

Comenzó Alba, que le había parecido interesante el libro, al ser un caso real ocurrido en México, a pesar de que a nivel literario deja mucho que desear.

Realmente no mantiene una estructura de novela. Ni de documental. Es un poco de todo, reportaje, narración, cartas, entrevistas, denuncia…

La búsqueda del expediente sobre el asesinato de la hermana de la escritora ocurrido 30 años antes, en 1990, le sirve a la autora para rememorar la vida de Liliana, asesinada en lo que entonces se llamó crimen de pasión y hoy entra claramente en la categoría de feminicidios, así como para mostrarnos la idiosincrasia mexicana en éste y otros muchos aspectos.

Parece que se va a centrar en la búsqueda de expediente, pero esa línea argumental se abandona, sin que se dé ninguna explicación.

La autora recrea la vida y los sentimientos de su hermana en base a las notas que la joven fue escribiendo y que están recogidas en libretas y cartas metidas en cajas que nadie quiso mirar hasta ahora. A través de esa notas y cartas la autora va configurando lo que ella cree que son los pensamientos de su hermana y cómo, de forma muy velada, se puede percibir un cierto acoso progresivo de su novio hasta el asesinato.

La inutilidad de la policía, tanto cuando se les escapa el asesino como con la negligencia en la búsqueda de éste, hace que se pierda su pista y el crimen quede sin castigo y que el asunto sea visto como pasaba entonces con los feminicidios, justificando el asesinato por la ligereza moral de la víctima.

Cristina escribe el libro para poner sobre la mesa el honor de su hermana y la injusticia sufrida por todas las mujeres asesinadas desde aquellos años hasta ahora en que se puede hablar de feminicidios, y para poner el punto de mira en los culpables. Es ejemplo de la canción “El asesino eres tú” sin ninguna justificación posible.

Pero la personalidad de Liliana no queda clara. Son notas, cartas o apuntes que escribe Liliana muy parecidas a las que escriben las adolescentes, sensibles, pero sin mucha coherencia con los hechos del entorno. Son notas a veces sin ningún destinatario, en que Liliana escribe la palabra “desprotegida” entre otras muchas. De alguna otra nota, sin ninguna connotación o relación con el entorno, la escritora deduce que reflejaba el miedo que sentía Liliana hacia su maltratador y asesino.

La única carta escrita con frases contundentes y convicciones muy claras es la carta de amor a su amiga Clara. Que no se la mandó, porque Liliana lo escribía todo para ella no para mandarlo a nadie. Cosa por cierto frecuente en casi todas las adolescentes, que poseen una cierta cultura. Liliana comenzó el noviazgo con Ángel a los 15 años y lo dejó intermitentemente hasta que fue asesinada con 20 años.

Su carácter independiente, negándose tajantemente a comprometerse en una relación amorosa con los distintos compañeros, con los que parece tener alguna relación un pasito más allá de la amistad, es algo que la define y que todos recuerdan de ella, como así manifiestan 30 años después.

La obra recuerda aquella que leímos de “Laetitia o el fin de los hombres” en la que el autor de nombre difícil, creo que Jablonka, lleva a cabo la investigación del asesinato de la joven Laetitia, poniendo en el centro la vida de la víctima que, aunque corta, merece ser contada y reconocida. Eso es lo que hace Cristina Rivera, con su hermana Liliana.

El tema es interesante, pero como literatura deja mucho que desear y como novela no acierta con la estructura, ni con una conclusión de la investigación.

Teníamos ya elegidos los dos libros que íbamos a leer en la próxima reunión. Eran: El Paraíso en la otra esquina“ de Mario Vargas Llosa y “La tregua” de Mario Benedetti. Ya sabemos que Floro nos los mandará en cuanto se los pidamos. Un lujo contar con él.

El tema para proponer obras en la próxima reunión es sobre los libros de Isabel Allende, y la tertulia será el miércoles 22 de abril. Hasta entonces, corazones. Qué bien que lo paso con vosotras, vosotros y ¿hay algún vosotres por ahí?



viernes, 6 de febrero de 2026

Tertulia de FEBRERO. 28 de febrero de 2026. SILENCIO ADMINISTRATIVO de Sara Mesa y HASTA QUE EMPIEZA A BRILLAR de Andrés Neuman.

 

Tertulia de FEBRERO.  28 de febrero de 2026.

SILENCIO ADMINISTRATIVO de Sara Mesa y HASTA QUE EMPIEZA A BRILLAR de Andrés Neuman.

 



SILENCIO ADMINISTRATIVO de Sara Mesa

Nuevamente en el Pando, donde la camarera de los rizos nos recibe con su gran sonrisa. El partido del Real Madrid de hoy nos decidió a buscar un local donde no se reunieran forofos del fútbol y pudiéramos comentar todo con tranquilidad como así ha sido. Podemos decir que las únicas voces que se han oído han sido las nuestras, y bien oídas, porque estábamos solas y como siempre exponiendo nuestras opiniones casi a voz en grito. Pero qué bien que estábamos solas.

Fuimos llegando al local, ya estaban Trini, Alba y Francisca. Trini con la casa de El Espinar hecha, Alba con su familia ya casi instalada en Madrid y Francisca con su revisión médica hecha en plan satisfactorio. Se incorporaron Olga y Emilio, con lo que solo faltaba Paloma avisó que iba a retrasarse un poco por lo que decidimos empezar por el libro más corto para esperar que se incorporara al de María Moliner.

Antes de comenzar Emilio pide muy seriamente que se respeten los turnos de palabra y no nos interrumpamos unos a otros. Cosa en la que muy seriamente también asentimos todos y mostramos nuestro acuerdo y nuestra buena disposición a cumplirlo. Ja, ja, ja, ja, y no me rio más porque llenaría la hoja. A la segunda intervención estábamos todas hablando, tomando la palabra sin pedirla, interrumpiendo al que hablaba y olvidando totalmente nuestra primera intención. Una buena intención que la pondremos en práctica a la siguiente reunión, seguro. Je, je.

Empieza la tanda de opiniones Jose. El libro se plantea como una crónica de lo que hacer cada día para resolver todas las trabas burocráticas para conseguir ese subsidio vital. No es un ensayo, ni una novela, pero nos plantea de una forma muy real las dificultades que tienen que sortear las personas más vulnerables para acceder a ese poco dinero que les evitaría mendigar.

Es increíble que se les pida a las personas sin hogar un empadronamiento ¿¿?? ¡¡Pero si viven en la calle!! Ese es el primer escollo. Luego una cuenta bancaria ¿¿?? Para solucionar estos escollos no hay más remedio que pedir cita por ordenador con la asistenta social: ¿qué ordenador? Y luego, una vez que has dado todos los papeles, si la administración en dos meses no responde es que no te lo han admitido.

Y eso que la narradora, Beatriz, acompaña a la mendiga de su calle, Carmen, a resolver todos los trámites precisos para que le den el ingreso mínimo vital. Coge voluntariamente esa responsabilidad para demostrarse a sí misma que estas personas sin hogar, los mendigos y mendigas, van por la calle, felizmente, sin aceptar las ayudas que el estado les ofrece; que son despreocupados y que en algunos casos prefieren estar así. Eso es lo que pensamos casi todos. Es una forma de mirar para otro lado.

Como siempre, salen a relucir algunos casos en que este subsidio se cobra de alguna forma fraudulenta. Pero el problema mayor son los que lo necesitan y no lo cobran.

Para terminar en la calle, el sitio y la familia donde has nacido es ya un factor de riesgo. Luego las situaciones personales son variadas. Pero lo que nos ha quedado claro es que nadie está viviendo en la calle porque quiere.

Si se es una mendiga el problema es todavía más grave. A los ataques de niñatos neonazis, se une la facilidad de ser violada, cosa que a nuestra mendiga ya le ha ocurrido en un albergue municipal. Los albergues son totalmente inseguros para las mujeres, con camas en hileras en grandes salas sin ninguna seguridad donde las agresiones sexuales pueden ocurrir impunemente.

Lo increíble son las normas para obtener la ayuda: ¡el solicitante tiene que declarar lo que gana pidiendo limosna para que se lo descuenten de la ayuda!

El libro está muy bien escrito y refleja muy bien todo el galimatías de los papeles, las citas, las valoraciones, etc. por las que pasa la acompañante y la mendiga, que al final se queda sin subsidio.

Enseguida nos fijamos en que los y las mendigas, tienen la botella de vino, o le dan a las drogas, y son sucios... pero ¿Quién puede aguantar esa vida sin la ayuda del alcohol o las drogas?

Prácticamente, todos los países de Europa occidental tienen ese subsidio que permite a las personas con problemas tener un techo y comida. Nada más. En España todavía nos escandalizamos por esta mínima cantidad que se ofrece y que en la mayoría de los casos no llega a las personas que lo necesitan porque la administración que en teoría lo concede pone tantas dificultades que al final no llega a casi nadie. Un país como España podría solucionar el problema de la mendicidad o el “sin hogarismo”, como se llama ahora, sin que le supusiera ningún desarreglo en los presupuestos de Estado.

Este libro evitará que los que lo hayamos leído, consideremos que los pobres lo son porque quieren. Son los olvidados de todos los programas políticos porque ellos no votan. Al menos hay que recordarles a todos los partidos que eliminen el “silencio administrativo” de la práctica de los servicios públicos de la administración.

Se dijeron, posiblemente muchas más cosas en los comentarios de este libro que, aunque cortito, nos ha resultado muy interesante. Como digo se debieron decir muchas cosas, pero ya estábamos en plena exaltación literaria y no podía tomar nota, y a veces no oía bien lo que decíais.

Llegó nuestra primera ración con nuestra botella de Rueda que distribuimos con alegría y con alegría la fuimos bebiendo, mientras comentábamos el segundo libro.

 


HASTA QUE EMPIEZA A BRILLAR. Andrés Neuman.

Francisca pide la palabra y cuenta cómo la había impresionado la historia del abandono de María Moliner y su familia por parte de su padre. Supuso una pérdida de sustento y una búsqueda de trabajo por parte de ella para mantener a madre y hermanos. Eso fue siempre una amargura para María Moliner que intentó superarlo en base al trabajo y la superación constante. Si la mujer de Menéndez Pidal fue la primera que llegó a la universidad, ella fue la segunda.

A través de esta narración vemos el despertar de un país y, sobre todo, de las mujeres españolas al mundo de la cultura siendo admitidas por primera vez en un mundo intelectual de donde habían sido excluidas y repudiadas.

Conocemos con María la labor de la Institución Libre de Enseñanza, con el “mismísimo” Giner de los Ríos dirigiéndola y la de María de Maeztu en la Residencia de Señoritas. También sabemos de Menéndez Pidal, Juan Ramón Jiménez, Carmen Conde, Teresa León, Maruja Mallo, Zenobia Camprubí, María Lejárraga y tantas otras con las que tuvo la alegría de coincidir y formar parte en esas instituciones y grupos. Nos cuenta también su pequeña relación con Luis Buñuel, de mote “buñuelo” puesto por los estudiantes.

Es un mundo brillante, esperanzado, alegre, que cortó de raíz el golpe de Estado de los militares ambiciosos, fascistas y traidores, sumiendo a España en 40 años de dictadura, de oscuridad y de ramplonería cultural.

La protección de Dámaso Alonso, aunque no lo menciona explícitamente, debió ser fundamental para que ella, que había mantenido el rango superior en dirección de bibliotecas hasta el fin de la guerra, no terminara fusilada. Al igual que su marido, que todavía había tenido más implicación republicana en el escalafón docente. Se libraron de la muerte y de la cárcel por los pelos, por la posible protección silenciosa pero firme de amigos de derechas. Pero la degradación en sus puestos de trabajo y la rebaja de su categoría profesional fue el mal menor que tuvieron que aceptar, contentos por seguir vivos y poder trabajar.

Para Moliner toda la posguerra es una lucha por la supervivencia, el trabajo, la ocupación de los hijos que se van haciendo mayores y la relación con su marido.

La estructura de la novela se organiza en base a una conversación con Dámaso Alonso, en los años 70, donde hablan de la pérdida de la votación en que María pedía el ingreso en la Real Academia Española de la Lengua con el patrocinio de Dámaso Alonso y tras haber publicado su diccionario con gran éxito. Hubiera sido la primera mujer en hacerlo. Son 4 partes y, además, aparece una quinta parte donde se muestra con gran maestría literaria la dificultad de expresarse de María Moliner por su progresiva arterioesclerosis cerebral.

    María Moliner con su madre, su hermano y su hermana.
María Moliner con su marido.

María Moliner con sus cuatro hijos.

En esa conversación con Dámaso Alonso hay cuatro partes: infancia y juventud en tiempos de Alfonso III y Miguel Primo de Rivera; trabajo, matrimonio y familia en la República; derrota y persecución con el golpe de Estado y la guerra; silencio y ocultación con la dictadura mientras escribe su diccionario. Esta organización de la obra no la percibimos nadie debido a que la novela era muy interesante y estábamos más atentos a su vida y obra que a la conversación de los dos.

La idea de escribir un diccionario se le ocurrió cuando observaba las limitaciones del diccionario oficial. Una frase muy bonita que dice ella es cuando escribe una palabra y se queda mirándola “hasta que empiece a brillar”, frase que da título al libro. Ya en la dictadura de Franco, desde el rincón oscuro donde le han puesto la biblioteca, en la Escuela de Ingenieros, comienza la elaboración de su diccionario a principios de los años 50.

Tenía la capacidad de trabajo, inteligencia, conocimiento intelectual... Todas las dotes precisas y más para hacer ella sola, una mujer, el diccionario más vendido de la historia de España. Pues todo eso no fue suficiente para que la admitieran en la RAE, para vergüenza de la RAE y los machistas que la componen. Uno de sus miembros, el confidente franquista y envidioso Camilo José Cela, fue el que se opuso frontalmente a su ingreso.

Todo esto sale en la conversación con Damaso Alonso, siempre prudente, su amigo y valedor, tanto en la posguerra como en la propuesta a su admisión en la RAE.

Con tan interesantes datos de su vida y obra, no nos dio tiempo a comentar las palabras elegidas y definidas en su diccionario, pero es una delicia leer las definiciones de amor, libertad, constitución, sexo, matrimonio, mujer, etc., etc., en las que el diccionario clásico volcaba toda su misoginia, reaccionarismo y caspa. Con qué delicadeza, feminidad y feminismo encubierto las cambiaba de definición, haciéndolas más agradables y acogedoras que los palabros cuarteleros con que estaban descritas en la RAE. El problema es que estas palabras en la novela venían en una letra muy clara, imitando su máquina de escribir, por lo que costaba trabajo leerlas y algunas de nosotras no lo hicimos. Os invito a que lo hagáis cuando tengáis tiempo. Están en la mitad del libro.

Como veis me he tomado la libertad de opinar ahora, ya que en la tertulia no pude.

En el 1966 se publicó, el María Moliner, que fue un revulsivo para todos los intelectuales de letras. Una frase de alguien cercano a ella comenta que no sabe para que se pasó tanto tiempo pensando el titulo de su diccionario “Diccionario de uso del español”, cuando todo el mundo lo conoce por el María Moliner, sin más, de Editorial Gredos.

La otra mujer años después propuesta para su ingreso en la RAE fue su amiga Carmen Conde, que tuvo la picardía de un poco antes escribir un artículo muy elogioso sobre Camilo José Cela. Posiblemente eso le facilitó su entrada como primera académica. Por desgracia María estaba con su enfermedad avanzada y no se enteró de este éxito feminista.

            Es una cosa digna de señalar que el autor de este libro sea un argentino y no un español como sería lógico, aunque ha vivido desde su juventud en España.

            A todo esto, y en medio de las disquisiciones, nos invitaron a unos calamares o algo parecido, pero como a caballo regalado no se le mira el diente -y tenemos buen diente- acabamos con ellos mientras esperábamos la segunda ración, esta vez de patatas bravas, regada con la segunda botella de verdejo. Y es que el encuentro había que celebrarlo, y más si era el cumple de Jose Antonio y, como él dice, el comienzo de su jubilación oficial con 65.

Como veis, no he puesto quién de nosotros comentaba cada cosa. No me da tiempo a tomar nota mas que del primero que empieza pues como todas sabéis nos interrumpimos y empezamos a comentar con la compañera cuando nos da la gana. Los deseos que expresamos al principio se fueron al traste a los cinco minutos. Me acordé de ello cuando vi la cara cariacontecida de Emilio, frente a mí, pero ya no había quien nos parara.

Alegres y contentas comenzamos las propuestas de libros para la próxima reunión:

El tema era la literatura latinoamericana. Y los libros más votados fueron:

Papeles de Pandora de Rosario Ferré.

El Invencible verano de Liliana de Cristina Rivera.

Los siguientes habían empatado y los dejamos para la tertulia del mes de abril:

La tregua de Mario Benedetti.

El Paraíso en la otra esquina de Mario Vargas Llosa.

Como vamos a estar fuera en febrero, en Cuba, Jose y yo, dejamos la próxima reunión para el 4 de marzo, miércoles. En principio propongo el Pando, por cercanía para todos. Pero esto luego lo hablamos.