domingo, 21 de septiembre de 2025

TERTULIA. 17 de septiembre de 2025. Vagabundo en África de Javier Reverte y La brecha de Toti Martínez de Leaza

 

TERTULIA. 17 de septiembre de 2025. Vagabundo en África de Javier Reverte y La brecha de Toti Martínez de Leaza

 

Con la alegría de vernos nuevamente, nos encontramos en el Pando con Francisca y Trini. Las dos ya en animada charla. ¡Y es que hay tantas cosas que contar después de los dos meses de verano, que no de vacaciones!, como puntualizó Trini. Se incorporan momentos después Alba y Emilio. Y luego lo hará Paloma. En esta alegría colectiva, llena de rostros felices, solo falta Olga, que no pudo venir. Esperamos que la visita al dentista para operar a su hija haya resultado bien.

Después de un rato de animada charla sobre los avatares veraniegos y de congratularnos todas por la pequeña liberación que supone para los que son abuelas y abuelos liberarse, como digo, de la pequeña “tiranía” que supone el cuidado de los nietos, nos disponemos a entrar en materia.

 

VAGABUNDO EN AFRICA, de Javier Reverte (no confundir con el otro impresentable).

 

Comienza Emilio, haciéndonos un resumen del libro desde las primeras páginas en donde relata la historia de África, hasta la vuelta a la capital para coger el avión por no haber podido terminar su recorrido por el río Congo por razones de seguridad, dado todos los hechos violentos que tienen lugar en esos territorios.

Francisca menciona la película de los 80, Apocalipsis Now, con Marlon Brando de protagonista recreando justamente la novela “El corazón de las tinieblas” y situándola en la guerra de Vietnam. La película tuvo un gran impacto en su época y esa recreación de la novela de Joseph Conrad solo la percibieron los que previamente habían leído el libro, como Francisca. Los demás nos quedamos con la impresión de una magnifica obra de cine.

Las referencias a Joseph Conrad van a ser continuas en la novela de Reverte. Por algo Floro nos las recomendó juntas. Consejo que ha seguido Paloma Álvarez. Ha vuelto a leer El corazón de las tinieblas y le ha impresionado. Aquí la retroalimentación de los comentarios de Reverte relacionando su viaje con el de Conrad ha sido imprescindible, para que Paloma sintiera las mismas sensaciones en uno y otro libro, bastante angustiosas, creí entender.

El viaje del escritor comienza en Ciudad del Cabo y recorre tres países antes de embarcarse en el recorrido del rio Congo. Jose nos explica el porqué de este largo periplo: el escritor quiso seguir las rutas que habían llevado los exploradores -opresores colonialistas blancos- en el progresivo dominio del territorio africano.

Reverte es un escritor fundamental para conocer la tan ignorada historia de África, no se estudiada en ninguna asignatura, ni siquiera por los licenciados en historia como somos varios de los integrantes de la tertulia. Así todas nos enteramos del tal Cecil Rhodes, que dio nombre a Rodesia, hoy dividida en varios países (Zambia y Zimbabue), supremacista convencido de la superioridad blanca y creador del apartheid más salvaje, tanto en la antigua Rodesia como en Sudáfrica. También conocemos la historia de los boers, holandeses fanáticos y también supremacistas, forofos de la Biblia y del fusil que a pesar de perder las guerras coloniales, se terminan aliando con los blancos de Rodhes para seguir esclavizando a los negros.

Trini llama la atención de algo que se repite en el libro, que es con que facilidad los oprimidos se convierten en opresores, en cuanto cambian las tornas.

A pesar de todo el horror, la misera, la corrupción y la delincuencia, el viajero encuentra gente honesta que le ayuda en su itinerario. El embajador español en el Congo es una figura clave sin la cual no hubiera podido continuar. Así mismo los amigos que se va echando y le acompañan sobre todo en su navegar por el rio, le son indispensables.

Una persona, que aparece muy poco pero que deja huella en los lectores es el sacerdote, de no se sabe que congregación, que intenta paliar o socorrer a las personas en miseria extrema que son casi todas las que le rodean. Les lleva un cierto consuelo y ayuda en lo que puede, vencido por la impotencia de no poder hacer más.

La visión que da Reverte de África es totalmente pesimista. No se puede ignorar una brutalidad que raya en el salvajismo, en la mayoría de zonas visitadas. La ciudad de Kinsasa, al igual que las otras visitadas, son de tal peligrosidad que no se puede andar por sus miserables calles, ni en pleno día. Los odios entre tutsis y hutus siguen ensuciando la convivencia de toda la zona, Congo incluido. El robo, el asesinato, la extorsión sistemática a cualquier blanco que aparezca en la zona, la impunidad de los hombres con uniforme, etc., dejan un poso amargo en el lector.

La última parte del libro en forma de diario es el recorrido de una parte del rio Congo donde intenta emular el viaje del autor de El Corazón de las tinieblas. Francisca nos lee un fragmento en el que Reverte expresa ese deseo y por eso ha llegado al sitio de donde parte la expedición.

Al mismo tiempo, Reverte menciona a varios escritores que estuvieron por la misma zona, unos racistas, como un tal Haggard, autor de Las minas del rey Salomón, llevada con éxito al cine; Rudyard Kipling, que contra todo pronóstico era racista inmisericorde; y su contrapunto, un Mark Twain humanista e igualitario. También anduvieron por ahí los franceses André Gide y André Malraux, cada uno dando sus impresiones sobre el África negra.

Una vez introducido en el rio Congo, el relato se vuelve más literario. La inmensidad de la selva, la naturaleza exuberante, la inquietud de adentrarse en terreno desconocido, la intuición de peligros inminentes, todo descrito con tal intensidad que los lectores pueden llegar a sentir la misma incertidumbre que refleja el escritor.

Se comentó entre las tertulianas que mientras en otros libros Reverte no menciona a su familia (recordemos que hemos leído el Viaje a China), en este hay momentos en que echa de menos a su mujer y sus hijos y teme no volver a verlos. Tal vez en ningún sitio haya estado tan cerca de que lo asesinaran como en ese lugar donde impera el salvajismo más extremo.


Paloma Álvarez pertenece a un grupo de cinéfilas al que pertenece la mujer de Reverte, ahora ya viuda, y con la que sigue relacionándose. El escritor murió en 2020, con 80 años, por lo que dedujimos que en este viaje a África tendría unos 60. Corregirme si me equivoco.

Lo sorprendente es que a pesar de la miseria que lo rodea, la inhumanidad, el abuso, la maldad en toda su cruda realidad, su deseo de hacer el viaje por el rio Congo, al igual que Conrad, es más fuerte que todos estos impedimentos. Llega a un punto en su viaje por rio, después de haber pasado una tormenta, una extorsión, una amenaza de muerte… que sus amigos y compañeros que tanto le han ayudado, le aconsejan que se vuelva a su país. Nadie puede hacerse cargo de su protección desde ese momento.

Decide volverse y con gran dolor se despide de todos los amigos que había hecho en la travesía. También baja a despedirse de las gentes de las barcazas que habían acompañado al barco grande vendiéndole y suministrándole una serie de productos tan necesarios para la supervivencia de los viajeros. Para los habitantes de las barcazas venderlos era su único medio de vida. Es conmovedor todo el cariño que recibe de esta gente tan humilde.

El rio, cual reptil que había ofrecido su mejor cara al comienzo, se convierte en un ente hostil y peligroso conforme se adentra en la espesura de la selva. Una naturaleza salvaje es descrita por el escritor, que queda absorto por la belleza de las noches de lunas resplandecientes que observa desde el barco.

Hasta el último momento de su regreso a Kinsasa y la toma del avión que lo sacará de ahí, el autor se encuentra en peligro. Los intentos de robo, extorsión, engaños y violencia de los soldados, son continuos. Hasta que por fin coge el avión y podemos respirar los lectores.

Nadie pone en duda que este sea un buen libro. Terrible, como lo es la realidad de África. Al igual que al escritor, a los lectores nos salva la cultura y la idea de que estamos leyendo un buen relato, de una gran aventura. Pero la sensación amarga de haber visto un continente donde impera la barbarie, muy explicable por cuestiones económicas y políticas que no viene al caso analizar, queda como poso en la mente de todos.

Se podría hablar más y comentar posibilidades de progreso o de retroceso en la historia de estos países, tan semejantes en cuestiones de guerra, salvajismo, inhumanidad, opresión y todos los males del apocalipsis, pero excedería lo que es una tertulia de literatura. Eso si os digo: a mí no me busquéis por allí.

 


LA BRECHA de Toti Martínez de Leaza

Obra de lectura más sencilla que la anterior. Siempre es agradable de leer esta novelista especializada en temas vascos que como historiadora siempre recomiendo porque se basa en hechos reales y muy bien investigados. Por supuesto los personajes son recreación literaria.

Debisteis hablar todas y todos a un tiempo, porque tengo unas cuantas notas dispersas, sin especificar quien dice nada, mezclando al periodista Marc Giró con el duque de Wellington y el chocolate con los judíos. Así que voy a ver si recoloco este batiburrillo de palabras y les doy algún sentido.

En principio, las mujeres siempre están presentes en los relatos de Toti, normalmente como protagonistas. Aquí no podía ser menos y la madre y la hija, Maritxu y Marina, dueñas de la Casa de la Chocolatería son las que llevan la unidad del relato.

Los valores extraliterarios de la novela se ponen de manifiesto cuando los lectores nos enteramos de cómo los ejércitos de ingleses y portugueses, capitaneados por duque de Wellington, al que la historiografía española consideró un libertador, no eran sino una panda de crueles mercenarios ávidos de botín y sedientos de sangre. Unas hordas que cayeron sobre la población indefensa de San Sebastián, devastando la ciudad y masacrando a sus habitantes, barbarie que no habían hecho los franceses en los años de invasión.

La ingratitud del oficial inglés ayudado por Marutxa cuando cae herido, el enamorado de su hija Marina, es el ejemplo de la ingratitud y el clasismo anglosajón. La noche terrible del asalto de estos supuestos aliados y defensores de España, está narrada con todo el dramatismo que se merece. Alrededor de este hecho histórico de 1813 se mueven los personajes de ficción, redondos en su configuración sicológica hecha de cada uno. Las dos mujeres, madre e hija, son dueñas de la chocolatería establecimiento fundamental de encuentro de todos los ciudadanos de una ciudad de San Sebastián pacífica y confiada.

La brutalidad del asalto, cuya peor parte como siempre se la llevaron las mujeres, jóvenes, niñas y ancianas, y donde los bestias ingleses y portugueses no dejaron piedra sobre piedra, con la complicidad de sus oficiales, contrasta con la voluntad férrea de los superviviente de volver a construirla.

La historia de amor de Joaquín y Maritxu, dota al relato de una cierta dulzura; así como el amor materno que saca a la joven Marina de la inconsciencia, y cómo entre todos tienen fuerza para proteger al niño fruto de la violación, en paralelo con el renacer de la ciudad. Una cierta justicia poética y de complicidades ciudadanas evita que más tarde el niño sea arrancado del lado de su madre por un padre indigno, representante de esa clase que se autodenomina noble.

Está muy documentada la llegada del chocolate a San Sebastián. Como se sabe el chocolate se cultivó en las Antillas y parece ser que fueron judíos expulsados de Barcelona los que llegaron a la ciudad francesa de Bayona y empezaron a elaborarlo como bebida. De ahí pasó a San Sebastián, donde llegarían los cargamentos de cacao de América. De todo esto, alguien de la tertulia habría sacado la información que yo aquí transcribo.


Bueno hasta aquí el resumen-comentario de los libros leídos.

         Pasamos un buen rato comentando aspectos de la vida de cada uno. Todos encantados de la presencia de Alba, nuestra abuela casi estadounidense, que siempre tememos que se nos quede definitivamente allí. Trini y su casoplón, que ella se empeña en llamar casita, allá por el pueblo de Segovia. Paloma, siempre con sus amigas y familia tan interesante. Francisca, que se nos quiere ir a un país peligroso y que todas le insistimos que no, que no... Los chicos tan discretos. Emilio introduciendo cosas que trae apuntadas y luego casi no le dejamos leerlas, y Jose dando información significativa sobre algunas dudas que van surgiendo.

No sé cómo salió a relucir la ciudad de León y la posibilidad de algún viaje allí. Quizá por la propuesta de lectura del libro Barrio húmedo. La idea sigue abierta y la iremos concretando.                                                         

Los libros para la próxima reunión son: La taberna de Silos, de Lorenzo G. Acebedo y El café de la juventud perdida de Patrick Modiano. Los dos son cortitos.

Entre los libros propuestos que se rechazaron estaban dos clásicos de la literatura como son: La taberna de Emilio Zola, y La Fontana de Oro de Pérez Galdós. El primero no lo he leído. Pero el segundo, La Fontana… es uno de mis preferidos y de mi autor preferido que es Galdós. Si tenéis tiempo nunca está mal echar un vistazo a una de las obras más significativas de este autor. Aunque sea del siglo XIX no se hace pesada.

La próxima reunión tendrá lugar el día 29 de octubre. Ya veremos si en el Pando pues no me gustó nada la actitud del personal: el frio que hacía, la escasez de las raciones, la subida de precio, y para colmo el tonto del camarero que no supo hacernos la foto de grupo. Menos mal que tenemos los selfis de Jose.