Tertulia del 4 de marzo de 2026
Papeles de Pandora de Rosario Ferré. El invencible
verano de Liliana de Cristina Rivera Garza
Llegamos al Pando y ya
estaban, puntualísimas, Alba y Francisca. Nos encantó verlas después de tanto
tiempo, en animada charla y preguntándonos por nuestro viaje a Cuba. Llegaron
muy pronto Trini, Emilio y Olga. Faltaba Paloma que por cuestión de nietería
avisó que llegaría algo más tarde. Todos felices fuimos pidiendo nuestras
consumiciones a la camarera de rizos, nuestra camarera favorita, que luego
cambió al “otro”, que no es nuestro favorito, pero qué se le va a hacer. También contamos el viaje que Jose y yo acabábamos de realizar a la bella y sufrida Cuba inmersa en un duro e infame bloqueo por parte de EEUU.
Decidimos empezar por el libro menos
interesante y reservar el otro para cuando llegara Paloma.
Papeles de Pandora de Rosario Ferré.
La opinión fue unánime. Los papeles
de Pandora había resultado ser un rollo mayúsculo. Lo pronunció rápidamente
Olga que, por tenerla a mi lado, la oí claramente y así siguieron todos los
tertulianos. Aun así, hubo tertulianas heroicas que lo leyeron completo, creo
recordar que fueron Francisca, Olga y Trini. Ya me corregiréis si me equivoco.
Por deferencia se decidió que fueran ellas las que hablaran. Por deferencia y
porque, como los demás no nos lo habíamos leído completo, nos venía muy bien
para disimular, je, je, je.
Se hizo un silencio, poco frecuente,
¿por qué será? Y Francisca comentó que le habían parecido unos relatos muy poco
realistas, salvo el último de “La bella durmiente”, que es más realista
y con cierto sentido del humor. Siento decir que nuestro silencio duró muy poco
y ya no pude tomar quién decía qué. Escribo las notas y comentarios que iban
saliendo porque, aunque fuera un rollo manifiesto el libro en sí, siempre se
puede encontrar algún interés.
Recordar que la autora es de los años
70 en los que surge el realismo mágico, y no intenta hacer cuentos realistas
sino imitar la corriente que entonces estaba en boga en toda Latinoamérica. No
son cuentos basados en el realismo, sino en la fantasía, en donde quiso hacer
un homenaje a los Relatos de Julio Cortázar por el que sentía gran
admiración.
Su utilización de vocablos locales de
Puerto Rico y la introducción de inglesismos, creando un lenguaje difícil de
entender para los españoles, nos recuerda aquella novela “La Vorágine”
leída en los orígenes de nuestra tertulia y que se nos hizo tan difícil y
pesada como ésta.
A Alba, aparte de la utilización de
estos términos locales, o a veces ingleses, le llama la atención la ausencia de
signos de puntuación, la acumulación de palabras desubicadas y la ruptura de
las estructuras sintácticas, produciendo una narrativa densa, compleja y, en
ocasiones, esperpéntica.
En el relato “Cuando las mujeres
quieren a los hombres”, parece que aparece una monja que recuerda a la de la
película “Los domingos”. La exuberancia del lenguaje es lo que más le ha
gustado a Francisca y a Alba.
En alguno de los relatos hay un
cierto intento de contrastar los comportamientos de la burguesía con los de la
clase alta, pero quizá por ser la escritora de la clase alta, no llega a
conseguirlo. Donde más se nota es en el relato de “La bella durmiente”.
Emilio reconoce que no lo ha leído al
completo y en esa tesitura están la que suscribe y alguna persona más. Esto
produce que las notas que estuve tomando puedan salir un tanto confusas. Como
el libro en cuestión.
En general, los relatos, aparte de
mágicos, son un tanto desagradables y efectivamente con una crítica al deseo de
ascenso social de la burguesía de Puerto Rico, como en el de “La muñeca menor”
en que el médico deja que se le infecte la pierna a la paciente rica para poder
pagar los estudios a su hijo y éste destroza la muñeca de su mujer para coger los
rubíes y seguir manteniendo su nivel de vida.
Estos cuentos salían periódicamente en
la prensa de Puerto Rico por eso es algo cansado leerlos todos seguidos. A parte
de la influencia de Julio Cortázar la autora es admiradora de Virginia Woolf.
Paloma estuvo a punto de abandonar la
lectura y los cuentos, como a Olga, le resultaron difíciles y desagradables. La
autora le parece una snob, niña rica, que contó con una revista propia para
difundirlos, aunque también apoyó a otros escritores como Lezama Lima...
El libro es una recopilación de
escritos de los años 70 de Rosario Ferré y puede que se haya editado nuevamente
como homenaje a esta escritora/editora.
Nuestro homenaje había empezado ya
con nuestra ración de bravas y nuestro verdejo, tomado a nuestra salud y a la
de Emilio, que había sido su cumple, y fue el pagano de la reunión. ¡¡FELICIDADES
EMILIO!!
El invencible verano de Liliana de Cristina Rivera Garza
Comenzó Alba, que le había parecido
interesante el libro, al ser un caso real ocurrido en México, a pesar de que a nivel literario
deja mucho que desear.
Realmente no mantiene una estructura
de novela. Ni de documental. Es un poco de todo, reportaje, narración, cartas,
entrevistas, denuncia…
La búsqueda del expediente sobre el
asesinato de la hermana de la escritora ocurrido 30 años antes, en 1990, le
sirve a la autora para rememorar la vida de Liliana, asesinada en lo que
entonces se llamó crimen de pasión y hoy entra claramente en la categoría de
feminicidios, así como para mostrarnos la idiosincrasia mexicana en éste y otros muchos aspectos.
Parece que se va a centrar en la
búsqueda de expediente, pero esa línea argumental se abandona, sin que se dé
ninguna explicación.
La autora recrea la vida y los
sentimientos de su hermana en base a las notas que la joven fue escribiendo y
que están recogidas en libretas y cartas metidas en cajas que nadie quiso mirar
hasta ahora. A través de esa notas y cartas la autora va configurando lo que
ella cree que son los pensamientos de su hermana y cómo, de forma muy velada,
se puede percibir un cierto acoso progresivo de su novio hasta el asesinato.
La inutilidad de la policía, tanto cuando
se les escapa el asesino como con la negligencia en la búsqueda de éste, hace
que se pierda su pista y el crimen quede sin castigo y que el asunto sea visto
como pasaba entonces con los feminicidios, justificando el asesinato por la
ligereza moral de la víctima.
Cristina escribe el libro para poner sobre la mesa el honor de su hermana y la injusticia sufrida por todas las mujeres asesinadas desde aquellos años hasta ahora en que se puede hablar de feminicidios, y para poner el punto de mira en los culpables. Es ejemplo de la canción “El asesino eres tú” sin ninguna justificación posible.
Pero la personalidad de Liliana no
queda clara. Son notas, cartas o apuntes que escribe Liliana muy parecidas a
las que escriben las adolescentes, sensibles, pero sin mucha coherencia con los
hechos del entorno. Son notas a veces sin ningún destinatario, en que Liliana
escribe la palabra “desprotegida” entre otras muchas. De alguna otra nota, sin
ninguna connotación o relación con el entorno, la escritora deduce que reflejaba
el miedo que sentía Liliana hacia su maltratador y asesino.
La única carta escrita con frases
contundentes y convicciones muy claras es la carta de amor a su amiga Clara.
Que no se la mandó, porque Liliana lo escribía todo para ella no para mandarlo
a nadie. Cosa por cierto frecuente en casi todas las adolescentes, que poseen
una cierta cultura. Liliana comenzó el noviazgo con Ángel a los 15 años y lo
dejó intermitentemente hasta que fue asesinada con 20 años.
Su carácter independiente, negándose
tajantemente a comprometerse en una relación amorosa con los distintos
compañeros, con los que parece tener alguna relación un pasito más allá de la
amistad, es algo que la define y que todos recuerdan de ella, como así
manifiestan 30 años después.
La obra recuerda aquella que leímos
de “Laetitia o el fin de los hombres” en la que el autor de nombre
difícil, creo que Jablonka, lleva a cabo la investigación del asesinato de la
joven Laetitia, poniendo en el centro la vida de la víctima que, aunque corta,
merece ser contada y reconocida. Eso es lo que hace Cristina Rivera, con su
hermana Liliana.
El tema es interesante, pero como
literatura deja mucho que desear y como novela no acierta con la estructura, ni
con una conclusión de la investigación.
Teníamos ya elegidos los dos libros
que íbamos a leer en la próxima reunión. Eran: “El Paraíso en la otra
esquina“ de Mario Vargas Llosa y “La tregua” de Mario Benedetti.
Ya sabemos que Floro nos los mandará en cuanto se los pidamos. Un lujo contar
con él.
El tema para proponer obras en la próxima
reunión es sobre los libros de Isabel Allende, y la tertulia será el
miércoles 22 de abril. Hasta entonces, corazones. Qué bien que lo paso
con vosotras, vosotros y ¿hay algún vosotres por ahí?










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