lunes, 20 de enero de 2025

Tertulia. 15 de enero de 2025. LOS DESPOSEIDOS de Úrsula K. Le Guin

 

Tertulia. 15 de enero de 2025.

Los desposeídos de Úrsula K. Le Guin

Nos encontramos con Emilio en la Ronda de Atocha. Había llegado antes y estaba dando una vuelta. En el Pando nos sentamos en nuestro sitio de costumbre y acercamos una mesa más. Ya tenemos confianza y no pedimos permiso a nadie. Está la camarera de siempre que nos acoge con simpatía. Se incorpora Francisca, que también estaba dando una vuelta. Y poco después Paloma y Olga.

Todos hemos sido puntualísimos esta vez. Se nota que teníamos ganas de vernos. Falta Alba, por problemas de salud tan frecuentes en estas fechas, y un poco mas adelante llega Trini. También puntualísima, con conjunto de gorro y abrigo a juego. Va perfecta. Que no digo que las demás vayamos mal, pero es que esta vez Trini va monísima, todo hay que decirlo.

Nos felicitamos el año y parece que vamos tirando mas bien que mal de nuestros achaques y problemas físicos. Olga con su super pelo en punta, que después de los tratamientos le ha salido que no hay quien lo dome, eso hace que resalte más lo joven que es dentro de nuestro grupo. Y otro rasgo distintivo es que es la única que nos sorprende cuando se levanta de la mesa porque se tiene que ir al trabajo. Afortunados nosotrxs que eso lo tenemos olvidado.

Empiezan los comentarios, Emilio que ha tenido que leerlo muy despacio -algo que nos ha pasado a todas- y ha ido tomando notas. Pienso que tanto él como Francisca son los más minuciosos en la lectura. Son los que se detienen y toman notas de lo más significativo y luego al leerlas nos ayudan a comprender los contenidos. Dejo este inciso a parte y sigo con el comentario de Emilio.

La lectura le ha resultado muy densa, pero sirve para muchas reflexiones que se dan tanto en la novela como las que puede hacer el lector. Mas parece ciencia-ficción que distopía, aunque las diferencias entre una cosa y otra no están claras.

La narración es confusa, tanto en los tiempos en los que transcurre el relato como en la sucesión de hechos.

Los habitantes de Anarres son los descendientes de exiliados de Urras a causa de su participación en una revolución anarquista casi doscientos años antes de los sucesos que se relatan en el libro. Se supone que algunos humanos habían emigrado de un planeta, Urras, a su luna, Anarres, donde habían intentado un mundo mejor. La autora habla de anarquismo y capitalismo. Cada uno de estos sistemas esta en uno o en otro de los esos lugares. En Anarres viven en una cultura de compartición en un mundo extremadamente pobre en recursos.

El protagonista, Shevek, es el científico que va de uno a otro para desarrollar su teoría del tiempo. En el suyo propio es considerado un traidor por irse.

Por supuesto todo esto lo fuimos sacando entre todxs los tertulianos. Como la estructura del relato y la sucesión de los tiempos está tan confusa, el lio que los lectores se hacen al leerlo dificulta la comprensión del mensaje que se supone que la escritora quiere transmitir.

Se supone, como ya hemos dicho, que se quiere comparar dos sistemas políticos: el anarquista -la autora dice que en uno de los planetas gobierna el anarquismo- y el capitalismo, que gobierna en el otro.

Como en los dos planetas hay sindicatos, manifestaciones de descontento, falsedades, manipulación de las personas y algún ente superior que es quien decide lo que hay que hacer, etc., al final no se sabe cuál es mejor. Parece que en Anarres hay más libertad que en el otro. Y en Urras hay conatos revolucionarios, pero todo eso está escrito con breves pinceladas, sin profundidad.

El momento más impactante del relato, es cuando en una conversación del protagonista con un amigo, éste le relata cómo un maquinista tuvo que elegir a quién matar, si a los que se habían tirado a la vía para parar el tren, o no parar para salvar la vida de las personas que iban en el tren y que al pararlo las llevaría a la muerte. Esto, nos enteramos por una conversación porque todo el relato está en base a conversaciones, reflexiones y opiniones del protagonista.

También se ve un tipo de familia y de relación amorosa entre pareja, padres e hijos. Todo muy mediatizado por el Estado, en ambos planetas. También existe una líder o diosa Odo, cuyos escritos y enseñanzas siguen en Anarres como una religión.

Ni que decir tiene que en uno de las pausas de nuestro coloquio habíamos pedido nuestra botella de verdejo con una ración de patatas bravas, que unidas a las que nos habían puesto de tapa, terminamos empatatados pero dimos cuenta de todo ello con la voracidad que nos caracteriza. Esto hizo que digiriéramos mejor, el libro, exhaustivo, filosófico y bastante confuso que estábamos comentando.

Posiblemente la autora fue muy ambiciosa al querer meter todas sus ideas en una novela. Aún así, el libro ha dejado un sentimiento grato a muchas participantes, como Paloma Álvarez, Francisca, Trini, Emilio, Jose -que al final hizo unas aclaraciones que ayudan a entenderlo- y quedan alguna que otra que no sabe, no contesta como esta misma que está escribiendo.

Estábamos de acuerdo en que a la novela le falta algún hecho sorprendente, algo que suscite el interés y marque hacia dónde se dirige. Queda un tanto insulsa, ya que los sentimientos existen, pero están tan diluidos que esos seres parece que se comportan de forma mecánica, siguiendo las instrucciones que les dicen.

Por cierto, de la teoría del tiempo del protagonista, ni rastro. Pero nosotros habíamos pedido la segunda botella y ración de alitas, por lo que los intríngulis novelísticos fueron mejor digeridos.

Jose había ido a la Wikipedia para informarse sobre la autora y la obra. Escrita hace 40 años, la novela ha quedado un tanto desfasada porque la sociedad avanza muy deprisa.

Los capítulos no van en orden temporal lineal, sino que se intercalan: los pares son de la infancia del protagonista y los impares de su vida posterior y actual vida en Anarres y Urras, salvo el primero y el último. Con decir que nadie se había dado cuenta de ese detalle ya se entiende el grado de confusión de la novela, cuya estructura en flash back, o sea hacía delante y detrás, no hace más que complicarla.

Como seguíamos en la discusión entre distopía y ciencia ficción, recurrimos a la Wikipedia. Voy a copiar la definición de distopía, aunque tampoco nos aclaró mucho: “representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana”.

Llegados a este punto, finalizado el comentario de Los desposeídos, -por cierto ¿Los desposeídos de qué?, ¿del planeta Tierra? Ahora se me ocurre esta reflexión… mientras estoy escribiendo. Perdón, sigo con el resumen de la tertulia.

Llegados a este punto comenzamos la propuesta de los títulos para la próxima reunión. Salió elegido La Flor del Magnolio. Pero unos días después nos dimos cuenta de que no es posible conseguirlo. Últimamente no sé qué nos pasa que no damos una en nuestras elecciones. Y luego nos quejamos del gobierno. Bueno, remato la crónica que estoy haciendo que me voy por las ramas.

Libro elegido Saber perder de David Trueba, y un segundo libro de lectura que es cortito Azucre de Bibiana Candia.

Fecha: 26 de febrero, miércoles. A las siete en el Pando. Tema para proponer libro para la siguiente tertulia: la familia.



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