Tertulia. 23
mayo 2023.
La
modista de la Reina de Catherine Guennee y Vestid,
vestid malditos de Monserrat Valls y Juan Genovés.
Siento la tardanza, compañerXs, pero he tenido la cabeza muy
agitada estas últimas semanas y no me he podido centrar en el resumen de
nuestra reunión.
Para empezar, echamos de menos a nuestra querida Olga que por
su enfermedad no puede asistir de momento a nuestras charlas. Por teléfono me
dijo que no quiere descolgarse de la tertulia y haciendo un esfuerzo había
leído “Vestid, vestid…”. Le resultó simple y en cierto modo simpático, pero no
estaba para mayores disquisiciones.
Alba está reorganizando su vida, después de la muerte de su
madre, y ya sabe que nuestro grupo está abierto y deseando acogerla para cuando
lo desee.
LA MODISTA
DE LA REINA de Catherine Guennee.
Relato muy sencillo, basado en la visión de la modista Rose
creadora de los vestidos y perifollos de María Antonieta. Aunque la autora
manifiesta que ha pasado muchos años investigando la vida de Rose, el relato le
ha salido simple, sencillo, lineal. Es interesante la investigación y
descripción de los llamados, “poufs”, creaciones de esta modista que rememoraban
cuestiones de la actualidad francesa y eran llevados en la cabeza de la reina y
de la nobleza en forma de despampanantes peinados, de gran altura con elementos
incluidos que recordaban el suceso que se quería resaltar.
El relato lineal, no describe, ni la época, ni los caracteres,
ni las situaciones concretas en ese periodo tan convulso de la Revolución
Francesa. La narrativa no tiene ninguna intensidad emocional y toma el mismo
tono para la descripción de un vestido que para las ejecuciones en la plaza.
Siendo Rose la protagonista y supuesta relatora de la novela,
nos informa de que como excepción ella aprendió a leer y escribir, lo que le
facilitó el camino en su ascenso social hasta llegar a Versalles y para ser la
modista de la reina. La autora da algunas pinceladas más sobre la nobleza
versallesca: por boca de Rose sabemos que son presumidos, despilfarradores,
maledicentes… en fin, un atajo de vagos y, sobre todo, lo que más le afecta a
Rose protagonista de la novela, malísimos pagadores. Debe llevar a cabo una
auténtica persecución para que paguen sus encargos de vestimenta que con tanta
facilidad y alegría le hacen. Esto ocurría ya antes de la Revolución, así que
siguió ocurriendo en el exilio dorado que muchos de estos nobles tuvieron en
Inglaterra, o en cualquier otro país, en donde siguieron haciéndose lujosos
trajes, pero no pagándolos.
Fue creadora, esta modista, de los primeros trajes que
resultaban cómodos ante un embarazo. Así surgieron las llamadas levitas
femeninas que liberaban a la mujer del corsé. Acostumbrada a los vestidos
rocambolescos de la reina, al final de su vida abomina de las nuevas modas que
liberan a la mujer de tanto corpiño y miriñaque y que imitan la simplicidad de
las túnicas romanas.
Salen muchos personajes reales, aparte de los reyes menciona
a varios nobles, condes, condesas, antiguas amantes de los reyes. De los
españoles sale no muy bien parado el conde de Aranda. Rose es la modista
reclamada por todas las cortes europeas, por tanto, puede hacer algún
comentario de cada una de esas cortes; pero la autora no debe tener mucha
información o no se quiere desviar porque la verdad no hay ninguna aportación
significativa, ni siquiera de María Antonieta. De pasada menciona que tuvo dos
hijos y que el mayor murió en la Revolución. Sobre la adopción de un tal Creuze
no se sabe si es una invención o es real.
Como en cualquier periodo, los cotilleos, maledicencias,
calumnias y bulos se extendían entre la nobleza y las clases populares. Aquí
refleja los cotilleos de las modistillas de su tienda, con las que mantenía una
cierta distancia que muestra el desclasamiento de Rose.
Es interesante cuando nos habla del cambio en las telas. Los
dibujos pasaron de estar tejidos a estar impresos, con lo que facilitó su
elaboración. La técnica venía de la India y por eso se llamaron indianas y han
estado vigentes hasta el siglo XX.
VESTID, VESTID, MALDITOS de Monserrat
Valls y Juan Genovés.
Son dos autores los creadores de esta novela. Para el refrito
que les ha salido, con uno hubiera bastado. Tal vez se repartieran personajes
de los innumerables que aparecen, pero todos están cortados por el mismo patrón
de folladores y folladoras impenitentes y obsesos, por lo que hubiera bastado
con que el narrador fuera uno. La simpleza con la que están tratados todos los
participantes en esta tragicomedia erótico policiaca (no sigo escribiendo
denominaciones) no merecía el esfuerzo de dos personas. Eso sí, es erótica que
te cagas. Ahí radica su cierto encanto. Pero para eso no hubiera sido necesario
meter asesinatos por doquier. Si el título hubiera sido “Follad, follad
malditos”, hubiera sido más apropiado y no la hubiéramos elegido como tema de
la moda.
Por cierto, del mundo de la moda no da muchos datos. Los y
las modelos se dedican a enrollarse entre ellos y con el lucero del alba y
ponerse a fornicar en los sitios mas insospechados. Intercalando entre estos
ratos algún que otro asesinato. Al final, se hace el guiño al lector al ser la
asesina la persona más insospechada y con la originalidad de que el misterio no
se resuelve dentro de la novela. Solo los lectores nos enteramos de esto y de
que todo está producido por una persona celosa y desequilibrada. Es el amor
loco de las novelas románticas, aquí llevado al extremo con la muerte de los
dos amantes.
Intentan los autores dar un toque futurista complicando y
confundiendo más al lector pues parece que describen un mundo del año 2023, en
el que no hay libros, (es un recuerdo a Fahrenheit) y tampoco hay bancos.
Parece que los hologramas están a la orden del día, pero no han previsto los
móviles. En fin, han corrido un riesgo innecesario que no les ha salido muy
bien.
Pero la crítica mayor a esta novela es la multitud de
personajes que salen, sin que el lector sea capaz de distinguir a unos de
otros. En este sentido Jose apunta que cada uno, cuando aparece en su capítulo
correspondiente con su nombre, va dando su versión de los hechos ocurridos y
eso es lo que hace que la narración vaya avanzando. Puede en ese sentido tener
una estructura original, que no quita para que lo demás sea bastante caótico.
Los problemas de la anorexia no pueden faltar en una
narración que habla o debería hablar del mundo de la moda. Tampoco falta la
referencia a los campos de exterminio judíos, que también es común en cualquier
novela desde mediados del siglo XX, venga o no a cuento. Aquí es la abuela de
la asesina la que estuvo allí. El gen psicótico (que diría el neonazi de
Vallejo-Nájera) se debió trasmitir de madres a hijas. En fin, una ensalada de
temas, algunos más interesantes que otros, metidos de forma un poco forzada
entre relación sexual y relación sexual (no voy a decir folleteo otra vez para
no quedar grosera).
Son continuas las referencias al cine, empezando por el
título imitando el célebre Danzad, danzad malditos de Sydney Pollack.
También, las referencias a las exposiciones y el mercado de las obras de arte.
Los lugares que menciona son emblemáticos del mundo cultural del siglo XX:
Venecia, Berlín, Nueva York…
Tiene muchas referencias culturales. Entre ellas a Ortega y Gasset. Los autores son muy cultos eso es innegable, pero la novela les ha fallado. Muestra de ese batiburrillo de temas es la descripción final minuciosa de una receta de albóndigas, otro elemento más que no contribuye a clarificar lo más importante que sería la individualización de los caracteres.
Una vez llegados a este punto, con nuestros vinitos entre
pecho y espalda, y comidas nuestras raciones, nos disponemos a elegir los libros
para el mes que viene. El tema elegido era Luisa Carnés, escritora
insigne y casi olvidada en los años de franquismo por sus ideas republicanas y
feministas. Los libros escogidos han sido: De Barcelona a la Bretaña
Francesa y Tea Rooms.
La próxima reunión será el 21 de junio, miércoles, en el
Pando a las 7.
Previamente haremos el viaje a Valladolid, para ver a Susana
el sábado día 10 de junio. Jose Antonio se encargará de las reservas hoteleras
y del trasporte. Vamos que conduce él. Queda en duda si Olga puede incorporarse
o no según sea su medicación y su progreso.





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