Tertulia literaria. 28 de febrero de 2024
Que el tiempo nos encuentre de Teresa Viejo.
Fuimos al teatro a ver: La Regenta de Leopoldo Alas, Clarín.

Comenzamos la tertulia dando nuestra
opinión sobre La Regenta. Es la obra de teatro que
habíamos visto unos días antes en el Teatro Fernando Fernán Gómez. Cada uno dio
su opinión sobre la adaptación de esta novela del siglo XIX, al espacio teatral
del siglo XXI.
A todas nos pareció muy buena esta
adaptación teniendo en cuenta la gran extensión del libro y su dificultad de
presentarlo sintetizado en un escenario con una duración de hora y media. Nos
pareció que había sido una gran labor de adaptación y puesta en escena.
En cuanto a la interpretación Jose
destacó el papel de la madre del Magistral que nos explicó en una escena lo que
había sido la vida de su hijo y los problemas que su afición a las mujeres le
podía acarrear.
Había también una voz en off que
completaba las lagunas que pudiera tener la representación con respecto a la
novela.
Muy bien interpretados todos los
personajes, si bien nos pareció que el Don Juan de Vetusta, Álvaro Mesía, era
demasiado viejo para ser un galán, y que el supuesto protagonista, Fermín de
Pas, quedaba muy en segundo plano, un tanto deslavazado. Fue inevitable
compararlo con la extraordinaria actuación de Carmelo Gómez en la serie de
televisión.

En esta versión teatralizada la auténtica
protagonista es Ana Ozores, sus miedos, sus deseos, sus pensamientos, etc. La
interpretación está bastante bien, dado todas las inseguridades de este
personaje y su difícil comprensión en el mundo actual.
Y una vez recordada nuestra visita al
teatro en la que debido al sitio tan aislado, la Plaza Colón, - aislado de
bares quiero decir- no nos pudimos ni tomar un vino, nos disponemos a tomarnos
la revancha, y comenzar con el comentario de nuestra novela de turno.
Que el tiempo nos encuentre de Teresa Viejo.
Empezamos muy bien con el firme
propósito de respetar los turnos de palabra y dejar hablar al que la tiene. Con
esta confianza comenzó el comentario Alba, que estaba a mi derecha. La
intención fue hacer una ronda en la que todas pudiéramos hablar. Y me parece
que en un primer momento lo conseguimos.

Para Alba esa manera de narrar con los
saltos continuos en el tiempo hacia atrás, más que aclarar nada, despista. En
esto estuvimos todas de acuerdo. Pone la fecha delante para abrir la narración
y luego corta los hechos y vuelve a otro momento, dentro del mismo capítulo,
por lo que la historia lineal se hace muy confusa.
Hay diversos hechos históricos: la
emigración y exilio, México, España, Guerra Civil, Segunda Guerra Mundial…
Muchos hechos, algunos mejor contados que otros. Y sobre todo la incidencia de
estos hechos en la vida de los personajes.
El papel de los primeros refugiados de
la guerra civil, está muy bien contado. Con ese contraste de la salida de la
España sombría y la llegada a un México luminoso.
A Olga, como a todas, le costó seguir la
historia. Hay un lio con los protagonistas, los Hugos, las Auroras, un Atilano
que sale alguna vez y se olvida… Por no hablar de un tal Vicente, o unos
sobrinos, que desaparecen rápidamente. La fingida muerte de Aurora tampoco está
clara. Y nos confunde con el nombre auténtico de Aurora y el ficticio de Vera
Velier.
El cine, que debería ser el leitmotiv de
esta novela, brilla durante muchas páginas por su ausencia. Según la autora la
novela es un homenaje al realizador Morayta que emigró a México en las primeras
oleadas del éxodo español de la Guerra Civil. Pero éste tiene un papel
totalmente insignificante en la obra.
Jose nos informó de la búsqueda que
había hecho sobre la película “Carne de fieras”, recurrente en la novela y filmada
en julio de 1936, y sobre su protagonista Tina de Jarque. Nos mostró en su móvil
algunas imágenes de la película recuperadas en 1991 y localizables en You Tube,
donde no solo se veía a Tina de Jarque bailando, sino a una domadora desnuda
danzando entre leones, que es la que da título a esa película maldita y desaparecida,
que Pablo, otro personaje, se esfuerza en encontrar.
Aquí veis un fotograma de la película "Carne de Fieras" con Tina de Jarque y su mítica actuación en el cabaret:
Y aquí la imagen promocional de la película "Carne de Fieras" con Marlène Grey
El personaje de Edwina, en el que se camufla
Tina de Jarque en el exilio, nos parece el más interesante y su relación con La
Bandida, un personaje real en aquel México convulso donde se movían las dos
mujeres.
Emilio subraya los cuchicheos y
calumnias de los compañeros de Aurora en relación con el éxito que había tenido
en el cine y que lo achacan a una supuesta relación amorosa con el director. En
eso se parece al mundillo cinematográfico actual.
Para Francisca el personaje de Aurora no
está logrado. No consigue identificarlo como mujer verosímil. Su amistad con
Edwina es muy interesante, pero prácticamente es poco creíble.
Edwina es dueña de un prostíbulo de lujo
en que consigue cambiar la cara de sus “pupilas” o putas mediante la cirugía
estética haciendo que se parezcan a las actrices famosas del momento. En esto
la documentación nos habla de lo avanzada que estaba la cirugía estética en México
por aquellos años en los que ilustres cirujanos de esta especialidad se
asentaron en ese país. Para Paloma el personaje de Edwina tampoco es creíble
pues pasa de ser una actriz famosa en España a ser una madama experimentada sin
casi ninguna transición que lo justifique.

La novela toca demasiados temas y crea
un misterio de cada uno, pero luego la resolución es un poco tardía y hace que el
lector se vaya olvidando de en qué consistían esos misterios. En esta línea
están los famosos baúles de Edwina, el tiroteo con asesinato en la torre de una
mansión en España, la relación de Aurora con su hermano, la pérdida de los
royos de la película Carne de Fieras, la relación casi incestuosa de Aurora
con su hermano Hugo, la vida de los refugiados españoles, etc.
En este momento todas y todos empezamos
a hablar desordenadamente y sin acordarnos de nuestra primera intención y creo
que ahí hasta me incluyo yo (aunque hay que resaltar que Trini esta vez dio ejemplo y fue la más respetuosa y silenciosa). Era tan densa la novela de casi 600 páginas,
salían tantos personajes y eran tan poco perfiladas las personas y las
situaciones que todas podíamos comentar muchísimas cosas de cada una.
Pero todavía no había salido Pablo. El gran
Pablo que atraviesa toda la novela, desde las primeras páginas a las últimas, y
que en ningún momento tiene un comportamiento acorde con lo que se espera de él,
o de lo que espera la protagonista, siempre dubitativa entre su hermano Hugo y
su novio Pablo.
Aparece también el malo de la novela: el
alemán Tobías Leisster, espia nazi, que tampoco nos aclara mucho que hace en México
pero que nos encanta cuando Edwina se lo carga. Es el momento mejor logrado de
la novela.
Bueno voy a recoger comentarios sueltos
que iban saliendo sobre la novela, ya que con tantos temas y personajes se
prestaba a que cada una tuviéramos nuestra opinión sobre esas situaciones y cómo
estaban relatadas.
Emilio destaca el papel del maestro de
interpretación japonés de Aurora con el que aprende a actuar y eleva su
autoestima. Aquí vemos a un México acogedor de toda la emigración no solo
española sino asiática. Es una mezcla de razas y culturas que se observa en
toda la novela, con las criadas indias de Hugo y Berta y con el nacimiento de
la Aurora mestiza, hija de Hugo y de su amante la criada, y sobrina de la
Aurora protagonista, que parece que va a tener un cierto protagonismo en la
historia pero que la autora la olvida muy pronto.
Alguien hace ver que en el barco de emigrados
iba Alcalá Zamora ex presidente de la República. En este barco iban los que huían
de la guerra porque tenían recursos, pero todavía no llegaban los vencidos y
perseguidos por Franco, que tuvieron condiciones mucho más duras.
Aquí se ve como son recibidos los refugiados en Veracruz en México, como si fuera una fiesta de alegría y solidaridad:
Francisca nos informa que el primer
cinematógrafo de Madrid estuvo desde 1896 en la carrera de San Jerónimo esquina con la calle Ventura de la Vega, en los bajos del desaparecido Hotel Rusia, instalado por un concesionario de Lumière.
En este estudio que hace la autora sobre
el cine en México en las décadas de los 30 y 40, menciona a muchas actrices y
actores reales como María Félix, Lupe Vélez, Agustín Lara... y a un tal Collodi,
autor de Pinocho, o a Marga Donato, una de las primeras feministas.
Curiosamente no menciona ni a Buñuel, ni a Frida Kahlo, ni Diego Rivera, etc.
Aquí vemos a Miguel Morayta dirigiendo a Emilia Güiu:
Por supuesto el ataque de los alemanes a
un barco de pasajeros mexicano está recogido con cierta exactitud. Situar a la
familia de Aurora, hermano y sobrinos, a bordo del barco da un toque de
dramatismo a la novela, resuelto de la manera más feliz de todas, recuperando a
todos vivos. Tampoco hubiera cambiado mucho el relato si hubieran muerto.
Pero a veces parece que falta la garra
dramática en las diferentes historias. No logra un clímax, no encuentra las
palabras adecuadas, quedan a veces desdibujadas en mucho palabrerío. Parece
mentira que sea periodista.
Comentamos que la estructura a veces tan
caótica de la obra podría ser que intentara hacer un homenaje al cine,
dividiendo lo escrito no en capítulos sino en escenas y secuencias propio de la
estructura cinematográfica. Por eso también menciona los “patitos” ideados para
cambiar de escena en el cine, que se usaron en México en la época y que
sustituirían a un fundido en negro actual.

Hay que reconocer que al final consiguió
unir todas las cosas sueltas que había en la novela. Así nos enteramos de quién
era Edwina, con el relato, éste sí, bastante impactante del asesinato del
amante sindicalista de Tina de Jarque y el sacrificio de la mujer anónima que
la suplantará. También se resuelve el misterio de lo que pasó en el Torreón con
la aparición de una Zita que habíamos olvidado como ejecutora de los disparos. También
la aceptación de Aurora del matrimonio con su protector, el productor Diego
Espejel, y la muerte de Edwina que nos resuelve el enigma de los baúles, con la
aparición de las cintas desaparecidas de Carne de fieras, que finalmente
terminan en manos de Pablo que se había pasado la vida buscándolas. Le llegan
en su momento de jubilación como archivero y restaurador de la filmoteca
española, a la vez que el conocimiento de la existencia de su hijo habido
muchos años antes con Aurora.
El final telegráfico de la novela hubo
que leerlo varias veces para enterarnos de qué iba. La autora tiene la misma
confusión a la hora de explicarse que el resto del libro.
Como conclusión pensamos que la autora
ha querido abarcar tanto que le ha salido mal. Cualquiera de los temas hubiera
merecido un libro.
Por cierto, Tina de Jarque ya dije que era
Edwina y por eso aparecen las cintas en sus baúles. Con tanta historia ya me he
hecho un lio. Espero que vosotras sí lo tengáis claro, había tanto que hablar y
tanto que rellenar en las historias que decidimos que era mejor completarlas
con algún vinito dentro del cuerpo. Así que cayeron nuestras dos botellas y
creo que esta vez nos pusieron algunas raciones más presentables que otras
veces. Bueno, ¡hubo hasta langostinos!!!
Los libros seleccionados para la próxima
reunión cuyo tema es la música son: Esta canción me recuerda a mí,
de Joe Pernice y Mozart de camino a
Praga de Eduard Mórike.
La próxima reunión en Villarejo de
Salvanés el 10 de abril para visitar el Museo del Cine entre otras actividades.
Tema de las propuestas para buscar
libros: los museos.
Desde Tarragona y acabando este esta acta os recordamos con amor:
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