martes, 23 de abril de 2024

Tertulia 13 de abril de 2024. Concierto Barroco de Alejo Carpentier. Mozart de Camino a Praga de Eduard Mörike.

 13 de abril de 2024. Tertulia

Concierto Barroco de Alejo Carpentier.

Mozart de Camino a Praga de Eduard Mörike.

 

Fue un bonito día en el que emprendimos alegremente el camino a Villarejo de Salvanés como teníamos previsto. Llegamos un poco antes de lo previsto por lo que nos dio tiempo a ver cómo trabajaban el esparto en un pequeño museo etnográfico hecho en la Casa de la Tercia en el que se conserva esta labor tradicional muy útil en el mundo agrícola de siglos anteriores.


También estuvimos en el Torreón del Castillo, oficina de turismo y museo histórico, que como la Casa de la Tercia son edificios vinculados a la familia Requesens que tanta importancia tuvo en la batalla de Lepanto y en la participación de los villarejeros en la misma.

Se nos hizo la hora concertada para la visita del Museo del Cine, objeto de nuestra excursión al pueblo, que no nos decepcionó en absoluto. Nos recibió el dueño y señor del museo. Personaje singular, enamorado de todas sus máquinas de cine y conocedor de todos sus secretos tanto mecánicos como personales, si es que a las maquinas, en este caso en su mayoría proyectores de películas, se les pudiera suponer una vida propia.



        Este señor, que por cierto se llama Carlos Jiménez Ruiz, sabe todo lo que pueda saberse sobre la historia de los cines en España. Como todo lo que cuenta lo ha vivido en carne propia resulta una información interesante. Algún que otro chascarrillo machista y casposo que en gente de su edad es frecuente, se le puede perdonar por todas las curiosidades que nos contó de su vida y viajes buscando proyectores y máquinas u objetos cinematográficos en las salas de cines que han ido cerrando por las crisis del sector.

Otra grata sorpresa fue la comida: excelente, bien servida, en sitio cómodo como es el hostal Carmelo Gastrobar, por precio muy razonable y que nos dejó muy satisfechos y bastante llenos. El café lo tomamos en el pueblo cercano de Colmenar de Oreja. La terraza elegida en la Plaza Mayor fue un lugar muy agradable y peculiar para comenzar nuestra tertulia.

 



Concierto Barroco de Alejo Carpentier.

Comienza a opinar Alba, incorporada a la tertulia después de una temporada en USA. A ella le costó en principio un tiempo situarse en la narración. El lenguaje es tan exuberante que cuesta seguir la línea argumental. Hay que adaptarse a la escritura de Carpentier, que si en un principio resulta complicada, una vez cogido el hilo, se lleva con placidez, a pesar de que los tratamientos de los personajes no están tratados de forma habitual, sino envueltos en las palabras vibrantes y selectas del escritor.

Es inevitable hablar desde el primer momento de una gran riqueza de vocabulario, con la utilización amplísima de un lenguaje en el que la utilización de vocablos referidos a las cuestiones que en ese momento se esté tratando rebasa todos los límites de refinamiento y precisión.

Las figuras del amo y el criado pueden recordar nuestra literatura del Siglo de Oro. Pero aquí está atravesada por el color, el olor y el sabor de las antiguas colonias americanas.

No recuerdo bien quien siguió el orden, debo decir que esta vez fuimos bastante respetuosos con el turno de la que estuviera hablando, pero no tomé debida nota de ello, por tanto, voy a reflejar lo que más o menos se habló sin especificar quién lo dijo.

La figura de Filomeno, el criado negro, es tan interesante como la relación que mantienen los dos, Amo y criado. El nombre del Amo no aparece, siendo mencionado a veces como amo y a veces como indiano.

A Paloma le ha gustado mucho el lenguaje musical tan culto y conocedor de todos los instrumentos y vocabularios musicales donde los haya. El dominio del idioma se hace patente en todos estos recursos y en el empleo de figuras literarias continuas, como las metáforas, comparaciones, repeticiones, hipérboles, etc. El rico vocabulario, se manifiesta en todos los asuntos de la vida, tanto para la enumeración de instrumentos musicales, como para muchas más cosas. En esto Jose recuerda todo ese papel que le hacen llegar los amigos pidiéndole cosas para traer de su viaje a Europa y en el que se detallan todo tipo de piedras o mármoles y objetos preciosos que desearían que los llevara.

Se habla del colorido y riqueza del carnaval de Venecia. En las descripciones están presentes todos los elementos sensoriales que se pueden trasmitir a través de la palabra, la vista con los colores, el oído con la música, el tacto con las texturas de telas, el olfato con los perfumes, el gusto con los sabores… En este lenguaje sensorial, exuberante, colorista, variado, está la esencia del mundo barroco. Y aderezado por los conocimientos mitológicos muy presentes en las disquisiciones que se dan y salpicados siempre por la música que impregna todas las páginas.

La novedad de Carpentier en el relato, nada frecuente en los escritos europeos, es el uso de los elementos indígenas que se introducen: el negro Filomeno tratado literariamente con la misma categoría que su amo; valorando y admirando su música y su instinto musical totalmente distinto al europeo; y también remarcando la heroicidad de sus antepasados como su ancestro Salvador, que se opuso al pirata inglés con mas valor que si hubiera sido un indiano.

El autor no pone guiones al comienzo de los diálogos, lo cual unido a la rapidez y la introducción de ideas y recuerdos, hace una narración a veces muy confusa pero siempre trepidante.

En el libro no faltan las referencias a lugares geográficos. No olvidemos que es un viaje América a Europa. Madrid les pareció feo y mezquino, aunque Filomeno se enrolló bien con las putas y le costó marchar. Otros lugares como Cuenca, Valencia o Barcelona pasan más desapercibidos. Y Venecia y Roma están unidas en la descripción del tumultuoso carnaval.

Es en este capitulo donde tiene lugar la visita al Hospedale. Aquí se produce la culminación de todo el relato. La música, el canto, el baile, las interpretaciones de las pupilas, la alegría contagiosa que hace bailar en una conga fantástica a las jóvenes huérfanas con los tres monstruos de la música, Haendel, Vivaldi y Scarlatti, azuzados por el ritmo caribeño de Filomeno que introduce en el paroxismo musical el calabasón, son, son, de la música cubana.

En este viaje de Veracruz, en México, a Europa de un rico indiano, el relato nos aporta más datos de los lugares por donde pasa, como La Habana con la epidemia de fiebres que sufre. Y luego Madrid, Valencia, Roma, Venecia: pero la importancia de estas ciudades queda totalmente eclipsada por la exuberancia narrativa que se lleva todo el protagonismo en este relato.

Jose nos informa que el Hospedale de las jóvenes músicas y cantoras que he mencionado antes existió y existe en la actualidad. Así como el cementerio con la tumba de Chaikovski donde mantienen las charlas los tres músicos y de donde sale la idea de la ópera Moctezuma.

Es precisamente escuchando esta ópera cuando el Amo se da cuenta que valora más sus raíces americanas que la carcunda de sus ancestros procedentes del centro de Castilla (incluso de Colmenar de Oreja) . El Amo anteriormente se enfrenta a Vivaldi, compositor de la ópera, por no respetar la verdad histórica, pero cambiará de opinión al reflexionar ante el enfado de Vivaldi, que al igual que el resto de amigos, les importa un pito la verdad histórica.

A la vuelta del Amo a su querida Veracruz, Filomeno se queda en el viejo continente, pues en ese maremagnum de lugares, siglos y músicas que mezcla Carpentier en su novela, el criado va a cumplir su deseo de ir a Paris a conocer a Louis Armstrong.

 Por último son de destacar los saltos en el tiempo en la narración pues los sucesos, personajes, ambientes, objetos, monumentos o situaciones a veces pertenecen a siglos diversos desde el siglo XVII al siglo XX. Así aparecen personajes como Vivaldi o como Louis Armstrong, o aparecen el ferrocarril, la Torre Eiffel o los traveler check.



Mozart de Camino a Praga de Eduard Mörike.

El libro puede encuadrarse entre un cuento largo o una narración corta. El autor es del siglo XIX con lo que el estilo es diametralmente opuesto al de Carpentier.


            Podemos ver la sociedad del siglo XVIII, o una parte de ella que vive en centro Europa y tiene una vida acomodada. En este viaje, que efectivamente fue realizado por Mozart, vemos distintas personas que se mueven en distintos niveles sociales.

Tanto Mozart, como sus anfitriones cuentan distintas historias de cosas ocurridas en otros momentos, pero que tienen su unión en esa comida con el músico, su mujer, los anfitriones, la hija casadera y pianista y otras personas más.

Podemos ver alguna parte de la personalidad del músico, que va desde la generosidad para que una muchacha pobre tenga dote, a su continuo despilfarro que su esposa Constanza intenta controlar, sin mucho éxito.

Sus composiciones, como Fígaro, y la que va a entregar, aunque aún está incompleta, Don Giovani, en la que tiene puestas todas sus esperanzas económicas, no consiguen sacarlo de sus apuros y de sus altibajos depresivos. Todos lo respetan como músico, pero eso no hace que su labor esté bien pagada, por lo que es necesario que dé clases particulares. La rivalidad con Salieri y la animadversión de otras personas también salen a colación en el relato, así como su obsesión con la muerte y la depresión por la muerte de su padre.

Realmente es la historia de un viaje que se intenta enriquecer con otros relatos. La obra da claves que ya son bastante conocidas de la psicología de Mozart, pero la narración es un poco árida y falta de ritmo. Aun así, puede ser interesante por los datos que nos da sobre Mozart, algunos a pie de página.


Mientras nosotras hablábamos la camarera que nos atendía en la plaza mayor de Colmenar de Oreja había estado muy atenta a nuestras conversaciones y se acercó para felicitarnos por el nivel cultural y por las cosas tan interesantes de las que hablábamos. A ella también le gustaba leer y la música y quería trasmitirle esa afición a su hija. Poco después pareció su hija por ahí. Era una niña de unos 10 u 11 años, a la que su madre nos presentaba como ejemplo de personas a las que imitar. Los ojos sorprendidos de la niña, mirándonos como una panda de frikis reunidos para hablar de algo que a su madre le gustaba mucho, no auguraba que la prédica maternal tuviera buena acogida. Ojalá me equivoque.



Por último, nos dimos un paseo por el exterior de Colmenar de Oreja: por su lavadero romano, su túnel dieciochesco bajo la plaza y su fresco paseo del Cristo del Humilladero hasta su ermita y el pinar con sus bonitas vistas al pueblo, a las huertas y campos de cultivo. 



De la votación para las próximas lecturas desarrolladas en museos salieron elegidas, La dama del museo de Pablo Poveda, y El guardián del Prado de Juan Carlos Rivas.

Próxima reunión en Villanueva de los Infantes el sábado 18 de mayo.

Tema de nuevas propuestas: novelas de José Luis Sampedro

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