miércoles, 14 de mayo de 2025

Tertulia de Paloma. 7 de mayo de 2025. OUT de Natsuo Kirino

 

Tertulia de Paloma. 7 de mayo de 2025.

OUT de Natsuo Kirino


-        ¡Madre mía! Hemos llegado los últimos.

Es lo primero que se me vino a la cabeza cuando vi a casi todas las integrantes de la tertulia sentadas, tan felices, en nuestra mesa. A continuación, llegó Emilio y nos libró del bochorno de ser los últimos siendo los más cercanos al Pando.

La camarera de los rizos nos recibió con su mejor sonrisa. Debemos ser una panda de frikis, no muy común en bares como éste dedicados a personas de paso por Madrid, dado su cercanía a la estación y el sitio estratégico de su ubicación. Por ello, no se molestan mucho en hacer una cocina muy selecta, aunque a nosotros todo nos sabe bien y sobre todo cuando lo regamos con el vino de Rueda.

Hechos los saludos, con la alegría de tener a Francisca, ausente en dos tertulias, y la tristeza de no contar con Paloma, operada de su mano, comenzamos la charla.

Comienza Francisca, ya que al haber faltado a dos reuniones anteriores se le concede la palabra en primer lugar. Como todxs sabemos es la única palabra que vamos a escuchar en silencio, de un minuto, más o menos, porque nuestra impaciencia por decir cada uno nuestra opinión cuanto antes mejor -como si no fuéramos a tener una hora después- es incontenible.

Volviendo a Francisca, resalta la personalidad de las cuatro mujeres protagonistas del relato que son capaces de descuartizar un cuerpo y le llama la atención por lo diferentes que son. A todas las une su carencia afectiva y trabajar en la misma fábrica, pero las similitudes terminan ahí. Destaca la inteligencia y la solidaridad de Masako, mientras Kuniko es torpe y ambiciosa. Las otras dos Yoshie y Yayoi -me permitiréis que a veces pueda que no escriba correctamente los nombres- están igualadas por el despotismo con el que las tratan a una el marido y a la otra su suegra. Los hijos e hijas de todas son de una ingratitud llamativa.

La familia japonesa, tanto en este relato como en otros que hemos leído sobre este país, no queda muy bien parada.

Es una novela policiaca que da la vuelta al género. Sabemos quién mató al hombre asesinado y sentimos más simpatía por su mujer que por él, un marido maltratador. Francisca comentó que ella visualizó como corría el cinturón que terminaría ahogándolo, estirado por su mujer, Yayoi.

Estas mujeres se matan a trabajar en la fábrica. Cargan con el trabajo fuera y dentro de la casa. No tienen ningún apoyo de marido, hijos, suegra, novio, por lo que sus vidas son monótonas y grises.

El asesinato les llena de horror, pero todas ven una salida de esa mala vida en el dinero que van a conseguir colaborando en la desaparición del cadáver.

Las descripciones del descuartizamiento y otras, son realistas. El autor toma la mente de Masako para racionalizarlo todo y guiar la narración. Hay sangre, por supuesto, pero ninguna recreación morbosa en la descripción. Todo obedece a un plan racional y práctico. La asesina y las colaboradoras no se pueden incluir en el esquema de lo que tenemos en mente como sicópatas.

Aparecen también personajes masculinos muy potentes, el oportunista Jumonji y el monstruo de la novela, el sádico Satake.

Durante la investigación policial, el policía más joven es el único que elabora una teoría que, aunque parezca descabellada, es la que se acerca más a la realidad. Él calcula y deduce, quién mató al marido y quiénes pudieron colaborar en su descuartizamiento. Piensa que son las cuatro mujeres las que pudieron realizar esos hechos, aunque le parezca tremendamente arriesgada esa suposición. Cuando está a punto de encajar todos los elementos, los jefes lo desvían de esa línea de investigación al haber detenido a Satake, que realmente si encaja a la perfección en el perfil de asesino que se imaginan.

 La pulsión sexual que siente Sakate es origen de un asesinato anterior y que provoca el deseo de repetir la violación y otro asesinato con Masako, para conseguir el máximo placer en llevar a la pareja al borde de la muerte. Esto nos recordó, a las más mayores, una película japonesa, “El Imperio de los sentidos”, que causó gran escándalo a finales de los 90 y que fue emitida por RTVE. En ella la pareja protagonista conseguía el placer jugando a la asfixia hasta que uno de ellos muere en el jueguecito. Se supone que moría feliz.

Los personajes son redondos en el más amplio sentido de la palabra, tanto a nivel literario, como a nivel humano. Pocas novelas se escriben con tanto lujo de detalles sobre la personalidad y sobre la historia personal de cada uno que es causa de su comportamiento en los momentos que se relatan.

El final se entiende que sea un poco exagerado. Ese amor entre Satake y Masako, a quien el asesino la reconoce como igual en inteligencia, y con la que quiere fundirse, matándola… es un final propio de una novela como ésta.

Ella sobrevive, vence a Satake y con el dinero, fruto de desprenderse de varios cadáveres, emprende una nueva vida.

A través de su enamorado, un joven brasileño de origen japonés que trabaja en la misma fábrica que ella, nos enteramos de la emigración japonesa en Brasil. Es un supuesto violador que tampoco da el perfil de violador, en línea con todos los personajes de la novela, que no dan el perfil para las acciones que hacen.

Aparece tangencialmente también la terrible “yakuza japonesa”, con Sogu, uno de los personajes secundarios con el que el emprendedor Jumonji, hace negocios.

Nos llama la atención que no aparecen términos ni expresiones japonesas en la novela. Posiblemente porque la sociedad nipona está totalmente occidentalizada hasta en su lenguaje.

Voy a destacar la bebida que toman con bastante frecuencia: el oolong. Es una especie de té. Va embotellada y la toma tanto Jumonji como Satake. En el salón de juegos o casino también se mencionan los juegos típicos de Japón.

La novela ha podido gustar más o menos, pero todxs la hemos leído con mucho interés y ha causado un gran impacto. La forma de narrar de Natsuo Kirino es extraordinaria. Hemos recordado que ya habíamos leído otro libro excepcional de la autora: Grotesco.

Bien tras cerrar el comentario de este interesante libro, como ya habíamos decidido el siguiente desde la reunión anterior, dejamos el ese libro que habíamos decidido: Laëtitia o el fin de los hombres de Ivan Jablonka como libro de lectura para junio. Ya nos lo ha mandado Floro, pero si alguien no lo tiene puede pedírselo otra vez.

Recordemos también queridas hermanxs -me sale esta expresión de sermón dominical- que le pediremos a Floro que nos proponga el libro para leer en verano.

La próxima y última reunión de este curso escolar será el miércoles 25 de junio. Que no falte nadie!!!

 
Si queréis ver algún comentario de la novela de otras gentes en:

https://clubelgrito.blogspot.com/2020/06/out-de-natsuo-kirino.html

https://totalnoir.wordpress.com/2024/04/02/out-de-natsuo-kirino/


Paloma eligiendo el vino de Burdeos para las próximas tertulias


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