sábado, 1 de noviembre de 2025

TERTULIA 29 de octubre de 2025. EN EL CAFÉ DE LA JUVENTUD PERDIDA de Patrick Modiano y LA TABERNA DE SILOS de Lorenzo G. Acebedo.

 TERTULIA 29 de octubre de 2025. EN EL CAFÉ DE LA JUVENTUD PERDIDA de Patrick Modiano y LA TABERNA DE SILOS de Lorenzo G. Acebedo. 


           Hoy estrenamos un nuevo lugar de reunión que esperamos que sea más confortable que El Pando. Se llama Café Bar Bistró, como un guiño a los locales franceses del mismo nombre. Por lo pronto es más cálido que el anterior donde tanto frío pasamos en la reunión de septiembre, sin que se dignaran bajar el aire acondicionado. La camarera nos prepara la mesa que nos gusta y no le importa pedir a una clienta que se cambie de sitio, lo que es un buen detalle.

Ya estaba Francisca en el lugar, que como fue la primera, estaba preguntando por el grupo. A Emilio nos lo habíamos encontrado en nuestra marcha hacia la calle Tortosa y bastante despistado había cogido otra calle, con mal rumbo. Olga y Alba llegaron enseguida y Paloma sabíamos que se retrasaría. Trini, la ausente, con su arreglo de boca, no pudo ir con gran disgusto de todxs. ¡Te queremos Trini!

Quisimos hacer tiempo hasta que llegara Paloma y empezamos por el que menos nos había gustado.

 

EN EL CAFÉ DE LA JUVENTUD PERDIDA de Patrik Modiano.

La opinión fue bastante unánime: no nos había gustado a casi nadie. Digo casi, porque en esa opinión hubo sus matices, como no puede ser menos en una tertulia tan interesante y variopinta como es la nuestra.

José Antonio, lo había leído dos veces, pues la primera se quedó, como todos, con cara de tonto, pensando qué era eso que había leído.

Son cuatro las personas, incluida la protagonista, que nos van relatando los hechos según su punto de vista y su situación en lugares y momentos diferentes. Es, por tanto, un experimento literario polifónico ya que los hechos que cuentan esos cuatro narradores no son los mismos, ni los lugares, ni el momento. De ahí tanta confusión.

En principio todo gira en torno a la joven protagonista, Jacqueline, apodada Louki. De ella y de ese bar en París, Le Conté, donde se encuentran algunos bohemios, hablan los relatores cuyos nombres no he cogido, pero que son el marido de Louki, un detective contratado por él, un bohemio, Roland, que se enamora de ella y la misma Louki. Todos se reúnen en ese bar, pero no hay casi ninguna conexión afectiva, ni vinculante entre ninguno. En ese lugar es donde cae de casualidad la protagonista Jacqueline.

Los sentimientos de soledad y desarraigo son comunes en todos esos personajes, pero no son capaces de expresarlos, con lo que esa reunión da la impresión de ser un grupo de solitarios que les gusta sentarse unos junto a otros, pero ahí termina su unión. Conversaciones banales y sin ninguna profundidad. No quieren saber unos nada de los otros. Y, además, son los “ausentes”, como si no existieran para la sociedad.

La protagonista es un modelo de abandono desde niña. Como su madre trabajaba en el Moulin Rouge no pudo ocuparse de ella y Louki vagaba por la noche a la aventura y en alguna ocasión la detuvo la policía. Padre desconocido, acoso escolar, etc. encuentra un pequeño refugio en ese local donde nadie pregunta nada, ni tienen interés por saber de los otros.

El escritor ha querido representar el mundo de la Bohemia parisina, tan idealizado por otros, pero que Patrick Modino presenta con los tintes de una auténtica soledad y desamparo, que son las características de la joven protagonista. En fin, los protagonistas están tan perdidos que como referencia literaria se menciona la obra Horizontes perdidos de James Hilton.

El relato da mucha importancia a los recorridos por las calles de Paris. A Alba le ha gustado toda esa parte en que se recorre sitios emblemáticos de la capital y se deambula por las calles más populares tanto de barrios centrales como periféricos. Le ha recordado el París que ella conoció en su primera visita a la capital de Europa en aquellos tiempos de su cercana juventud. Síííí, esa maravillosa ciudad era la capital de Europa, el espejo donde nos mirábamos y admirábamos los españolitos que viajábamos. Sniff, sniff. Tiempo pasado. Hoy la capital de Europa es Guasinton. Sí, la escribo así porque quiero. Perdón que me he ido. Es que hablo de París y soy como Alba. Me emociono.

Olga comenta que cuando lee un libro necesita que le cuenten una historia y aquí no había forma de meter mano.

Bowing, El Capitán, el escritor de la tertulia, lleva un cuaderno desde hace varios años donde recoge el nombre de los clientes y lo que él considera importante de cada uno de ellos, lo que denomina “los puntos fijos”. Todo esto lo cuenta Jose, que es el que más se ha enterado de la trama y ha puesto algo de interés en descifrar que es lo que pasa con esa gente.

Se puede sentir una gran pena por la joven protagonista, por su soledad y por su vida errante, pero ella tampoco cuenta gran cosa de sus vivencias ni sentimientos. Aparecen las drogas con su amiga Jeanette y no se sabe si Jacquelin también lo hace habitualmente.

El suicidio de Louki tirándose por una ventana fue totalmente inesperado porque daba la impresión de que había encontrado una estabilidad con Roland. El autor juega con esa idea que puede tener el lector de qué es lo normal y qué es la estabilidad. Pero para estos seres, parisinos, bohemios, desarraigados, la estabilidad no es un valor. Ni siquiera la buscan.

En fin, lo más sorprendente de esta obra es que haya habido tertulianos, Jose el que más, pero también Emilio, que es muy disciplinado, y Francisca lo mismo, y hasta Alba, por eso de que le recordaba París, que se la hayan leído minuciosamente, Jose hasta dos veces, y hayan sido capaces de dar una opinión sobre la escritura, la forma y los personajes. ¡¡¡Sois admirables, chicos!!! Yo me adhiero a los que han considerado la novela un tostón de cabo a rabo. No la quité porque era cortita y mientras piensas “de qué va esto…” ya la has terminado.

Por cierto, investigando en la obra de Patrick Modino, resulta que es un escritor premiado con el Goncourt en Francia y con el mismísimo Nobel. Pero la verdad es que en esta novela no se ha lucido mucho…

 

LA TABERNA DE SILOS de Lorenzo G. Acebedo.


Bueno es empezar el comentario de esta novela con el cuarteto que todas teníamos en mente pero que ninguno recordábamos y es más o menos así:

Voy a escribir un verso en román paladino

Con el suele el pueblo hablar con su vecino

Bien me vendrá como pago

Un vaso de buen vino.     


He puesto la métrica como he considerado mejor. Esto estaba escrito en un “román paladino” del siglo XIII y por supuesto en cuaderna vía (ya sabéis, 14 sílabas métricas). Lo escribió Gonzalo de Berceo, protagonista y narrador de esta novela.

A diferencia del libro anterior, este ha merecido todos los elogios. Ha sido una lección de historia, de la que no se cuenta en los libros, pues nos está contando las miserias que se escondían en los monasterios medievales, donde las luchas por el poder dentro del propio recinto monacal eran manifiestas y la lucha por la supremacía religiosa y política en los territorios cristianos entre los monasterios y los obispos, (estos últimos puestos por el Papa con conformidad del Rey) se llevaba a cabo de forma continuada y más o menos solapada.

La ambición de unos y otros hace que se lleguen a cometer varios crímenes dentro del monasterio que el monje Gonzalo de Berceo, protagonista del relato, termina desentrañando con la ayuda de los únicos monjes honrados del convento, dos individuos muy peculiares, el escultor, gangoso, Bermudo, y el medio moro, manco, Lope.


Me dejé llevar por el entusiasmo general y casi no tomo notas. La verdad es que todo el grupo coincidíamos en lo interesante que había resultado la historia.

A parte de la resolución de los crímenes el libro nos aporta toda una lección de cómo se copiaban los libros en el medievo. La imagen de cada monje copiando en su escritorio había pasado a la historia. La fórmula ahora era uno que leía dictando para que otros varios copiaran el mismo libro. Ya había un pequeño negocio con la elaboración y venta de pergaminos. Se llamaba pergaminería. También es interesante todos los útiles de la escritura que se citan, desde los pinceles, plumas, buriles y la elaboración de tinta.


Pero lo realmente interesante es todo lo que se refiere a la elaboración del vino. Curiosamente, es el tal Lope, más moro que cristiano, el que sabe cómo hacerlo a la perfección, desmintiendo esa fábula de que el islam prohíbe el alcohol. Lo que prohíbe es la embriaguez.

A parte de los personajes mencionados anteriormente, Lope y Bermudo, aparecen otros como el abad Martin y su ayudante y amante Muño; el prior Adulfo, el más taimado, de modales suaves y escurridizos, pederasta y asesino, como se descubre al final; y Azaro, el más odioso de todos, fanático, sádico y sicópata.

Azaro es el típico monje medieval que encubre sus perversiones y crueldad haciéndolas pasar por virtudes. Para no pecar, siguiendo el ejemplo de otro fanático eremita, se castra, como descubre de forma tardía y dramática Gonzalo. Su desprecio por el cuerpo y su maldad, hacen que disfrute mutilando a otros cristianos, como al mismo Lope al que le cortó el brazo para que no tocara música. Es el personaje más odioso, en un mundo de personajes odiosos y retorcidos como es un monasterio, en donde debería reinar la paz y la fraternidad.

Por supuesto el amor carnal entre los frailes es moneda común. Como también el abuso a los niños como al joven Deogracias, que finalmente es salvado por Gonzalo y Bermudo.

El monje Gonzalo en esto tiene una sexualidad normal. Es decir, vive en San Millán de la Cogolla con una manceba, cosa que está totalmente admitida en aquellos tiempos, y siente una atracción muy fuerte pero reprimida por Leo, la protagonista femenina de la novela, joven e inteligente, que se camufla como fraile para averiguar el destino y contenido del testamento de su padre.

El otro personaje femenino de la obra es la morisca Fátima. Leo y Fátima saben desenvolverse en un mundo patriarcal, dominado por las supersticiones y la misoginia. El número que monta Fátima para parecer endemoniada y que se luzca el hipócrita Adulfo es meritorio: convenció a todos, aunque luego la falsedad se la confesó al monje Gonzalo.

La obsesión por el sexo está presente en muchas actuaciones, pero también se ve en los capiteles de monstruos que adornan las entradas. Las arpías, las serpientes, el pecado de Adán y Eva, etc. todo esculpido en piedra.

La confesión que obligan hacer a Berceo con el libidinoso y torpe fray Antonio, que escudriña los detalles más íntimos y morbosos de cualquier acto, refleja lo que ha sido la confesión a través de los siglos: una fuente de información y poder para el sacerdote y una forma de saciar su sexualidad reprimida.

Volviendo al vino, Gonzalo de Berceo había encargado que llevaran dos barriles para regalo del Abad de San Millán de la Cogolla al de Silos. Los barriles por fin llegaron después de muchas peripecias. Era tan superior el vino del monasterio de las tierras que hoy conocemos como La Rioja, al vino de Silos, que Berceo se queda una gran cantidad para él y otra la ofrece a sus amigos, sobre todo a Lope que sabe distinguirla y compararla con el vino de malísima calidad que elaboran en Silos. Gonzalo terminará, a petición del nuevo abad de Silos, mandando unas cepas riojanas a dicho monasterio.

Increíblemente el vino era más importante que el agua ya que ésta estaba totalmente contaminada y era origen de todo tipo de enfermedades, por tanto, era imprescindible en la vida cotidiana de los monasterios y de todas las poblaciones.


       Imbuidos por el espíritu del vino que tan bien lo relataba nuestro autor, las personas de la Tertulia de Paloma nos decidimos a brindar por nosotras y por nuestra reunión en el nuevo local, y esta vez en vez de pedir un verdejo nos decidimos por un rioja en honor del monje Gonzalo y de todo el vino de Rioja que tan buenos ratos nos ha hecho pasar. Muy bueno el vino. Lo terminamos de una pasada y eso que Olga no bebió más que un chupito para brindar. Cuando fuimos a hacer la foto no quedaba nada en las copas.


Berceo nos narra esta historia ya en su vejez. Cuando han pasado muchos años desde que habían ocurrido estos hechos. Para situar estos hechos en el tiempo histórico, Berceo nos da un dato, la batalla de las Navas de Tolosa en la que años atrás, en su juventud, habían coincidido Lope, Azaro y el mismo Gonzalo, llevados por sus deseos de lucha contra los árabes. Esto ocurrió en 1212. Por tanto, los hechos que ahora nos relata ocurrirían aproximadamente a mediados del siglo XIII, y el momento en que los escribe sería a finales del XIII. No hay que perder de vista que Berceo es el narrador ficticio.

El escritor elige una estructura de capítulos por los 17 días que pasó Berceo en Silos. Pero el segundo de los capítulos, no es la llegada a Silos, sino el que titula “La cena caníbal” que tiene lugar el día 10. Está claro, Lorenzo Acebedo quiere comenzar con algo impactante. Pero al no estar el lector metido en materia, estos hechos quedan desdibujados y casi olvidados a lo largo de la lectura, con lo que al final en la resolución de los asesinatos es un poco complicado introducir el segundo capítulo que es precisamente en el que Gonzalo empieza a cuadrar las causas y los motivos de estos crímenes y quien puede ser el autor.

Francisca copió una frase dicha por el monje narrador, para definir el espíritu religioso de la época: “La sangre mala estaba en los monasterios y la cultura y el lujo eran la espuma nacarada del siglo”. Desde luego entre los monjes de entonces, y no se sabe muy bien si los de ahora (Emilio tiene más referencias de los monjes en la actualidad), no se atisba ni el más mínimo sentimiento religioso.

El autor de la obra estudió teología y posiblemente estuvo en algún monasterio. Es su primera obra y está claro que sabe de lo que habla. Ahora ha publicado La Santa Compaña

El lenguaje es reposado, con frases largas como no puede ser menos si el protagonista narrador es una persona medieval. Choca un poco al leerlo, y hay que hacerlo despacio para entender la frase, no porque sea difícil, pero si más larga de lo que estamos acostumbrados. Yo confieso que lo leí dos veces porque la primera me di cuenta que no me había enterado bien de lo que iba, pero tuve esa sensación que merecía la pena volverlo a leer y no me arrepiento.

Creo que todos lxs tertulianxs dijimos y hablamos de todo, porque el libro da para comentar largo y tendido, pero yo estaba también tan entusiasmada que no tomé notas de lo que decía cada uno. He intentado reflejar todo lo que allí iba saliendo sin dejarme nada y alguna puntuación la he hecho por mi cuenta, pero siempre teniendo en cuenta lo que se comentó.

Resumo el resultado de las votaciones para elegir la obra de teatro a comentar en noviembre. Elegimos:  Los Justos de Albert Camus, y Muerte accidental de un anarquista de Dario Fo.

Próxima reunión el miércoles 26 de noviembre.

Tema para proponer libros el próximo día: la novela social. Esto es un guiño a Alba y Francisca que se creían que ese era el tema para esta tertulia y ya venían con sus novelas preparadas.


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